lunes, 14 de marzo de 2011

La sombra del alquimista

Stradanus, El laboratorio del alquimista, 1571



EFRAÍM ERASMUS, alquimista de pueblo, podía darle vida a su sombra. Al conocer esto el rey, de inmediato lo llamó a formar parte de su corte, lo que le granjeó a Efraím un peligroso enemigo: el alquimista real. Una noche, tras hurtarle la fórmula de la sombra, el alquimista real le ordenó a la suya que estrangulara a la princesa. Y al descubrirse el crimen, señaló: «Sólo una sombra podría pasar entre decenas de guardias y una puerta con cerrojo». Sereno, Efraím tomó la palabra: «Su majestad, no puedo devolveros a vuestra hija, pero sí, hablar con ella. Si perseguís la verdad, dejadme intentarlo».


Entonces, tras un ensalmo de Efraím, se oyó la melodiosa voz de la princesa: «Mi matador, ciertamente, ha sido una sombra; mas no la de Erasmus…»


Años después, Efraím dejó escritas unas célebres memorias donde destaca el capítulo «De mi don de ventrílocuo».


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Arte: Stradanus, El laboratorio del alquimista, 1571 (fragmento)

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sábado, 12 de marzo de 2011

Algunas definiciones demoniacas

Valeria Strunnikova, The gold values of culture...


Del «Diccionario demoniaco de la edición»

De Leroy Gutiérrez


Autor. 1. Persona en extremo generosa que lo único que desea en la vida es compartir sus experiencias y conocimientos con sus semejantes. No le interesan ni la fama ni la fortuna. 2. Individuo que se dedica a escribir textos, aunque siempre piensa que escribe libros. 3. Aquel que considera que su libro, el que le editara a regañadientes un editor, no está siendo distribuido eficientemente, promocionado enérgicamente, comprado cuantiosamente y, por supuesto, leído fervorosamente. 4. Fase adulta de la evolución de un escritor. 5. Trastorno psicológico consistente en pensar que todo lo que se escribe debe ser publicado y leído.


Corrector. 1. Persona que sufre de una monomanía (obsesión-compulsión) relacionada con la sintaxis, la gramática y la ortografía. 2. Individuo que padece de un apetito morboso por el estilo y los textos bien escritos. 3. Profesional que vaga por las editoriales ofreciendo sus servicios, que nadie entiende, y que le pagan en especias, a veces libros, a veces café.

~de estilo. Persona que sólo habla de ser más conciso, preciso y claro.

~de pruebas. Individuo que se empeña en que un texto puede estar libre de erratas.


Editor. 1. El que le hace la vida imposible al autor. 2. Persona sin talento para la escritura que envidia a todos los autores y que hace todo lo posible por arruinar el trabajo de estos. Si no consigue impedir la publicación del libro, evitará que el libro sea promocionado, distribuido y, por supuesto, comprado. 3. Persona que se dedica a editar. 4. Persona que se dedica a evadir propuestas editoriales indecentes por malas e inviables. 5. Individuo que ha desarrollado una adicción por la nicotina y la cafeína (y por el alcohol etílico). Aunque se autodenomina fumador y bebedor social.


Fe de erratas. 1. Confesión pública que hace un editor de los errores cometidos en la edición y publicación de un libro para tratar de granjearse la simpatía de los lectores. 2. Documento mediante el cual un editor delata a un corrector. 3. Último intento que realiza la editorial para evitar que el lector, si se da cuenta a tiempo, devuelva el libro que compró a la librería. 4. Certificación de la mala edición de un libro.


Librero. 1. Editor que se cansó de los autores. 2. Autor que nunca encontró editor. 3. Lector obsesivo que no sabe cómo justificar ante su esposa su incontrolable deseo por comprar libros que nunca alcanzará a leer. 4. Profesional que piensa que los escritores no hacen lo que deben, que los editores no saben lo que hacen y que los lectores no saben lo que quieren.


Foto © Valeria Strunnikova, The gold values of culture...

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viernes, 4 de marzo de 2011

El viaje

Minificciones, 02 2011



LA SERPIENTE descendió de un arco iris delante del peregrino y se enroscó en una de sus piernas. Como pudo, el hombre continuó la marcha. A poco, la serpiente se hizo más pesada: se había vuelto mujer. El peregrino le tendió una mano y la misma acabó ceñida en la boca de un lobo. Sin chistar, lo acarició y persistió en el camino con la bestia sujeta a su mano.


Al caer la noche, el peregrino encendió una fogata y el lobo, tras esconder el rabo entre las patas, mudó en niño. De inmediato, el hombre le hizo un lugar junto al fuego y le ofreció abrigo. Luego se acostó al otro lado de la hoguera.


El niño aguardó a que el peregrino se quedara dormido para volverse oso y estorbarle definitivamente el viaje; pero, al observarlo tras las llamas, recobró memorias y mutó en serpiente, mujer, lobo, niño, hombre. Y se deslizó sobre el fuego para devolverse al otro.


Entonces el peregrino despertó y supo que su viaje había concluido.


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Ilustración © Alejandro Gelaz


El presente texto ha resultado ganador del concurso de Minificciones.com correspondiente al pasado mes de febrero.

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lunes, 28 de febrero de 2011

Abracadabra



EL TIPO escondió un paquete de fideos y una caja de tomates en su chistera y se dirigió al sector de verduras. No sé por qué lo seguí. Un par de cebollas, media docena de zanahorias, un morrón, perejil, ajo y unas cuantas papas tuvieron entonces el mismo destino. No pude más que rascarme la cabeza y acariciarme el mentón. Ya en el sector de carnes, proveyó a su chistera con una colita de cuadril. Luego pasó por caja y se retiró legalmente con un miserable paquete de servilletitas de papel. Lo escolté hasta el parque y me senté a su lado. Adivinó mis ojos.
―Si me hace el honor de acompañarme, se lo aclaro ―dijo, y al sacarse la chistera me colmó un suculento aroma a estofado.

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domingo, 20 de febrero de 2011

Rubias

Supermercado, carrito, mujer



EN LA NOVELA, un hombre de gafas negras, pelo corto y gabán, camina hasta una rubia que se entretiene leyendo en la cola del supermercado y, una vez ante ella, le pega un tiro en la cabeza. No me resulta indiferente que la mujer se llama como yo. Tampoco, que estoy en la cola del súper leyendo, ni que un hombre de gafas negras, pelo corto y gabán, camina hacia mí. Vacilo entre gritar o proseguir con la lectura. En tanto, el sujeto le pega el tiro a otra mujer. Indignada por esta marginación, increpo al asesino.


―Lo siento ―dice―, pero la protagonista era una rubia auténtica.


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lunes, 14 de febrero de 2011

Domesticando

Alexei Bourikin



DESDE que el ilustre alquimista Belisarius descubriera la pócima para transformar a las mujeres casadas en ratones, los gatos se han vuelto las mascotas preferidas de los maridos.


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Foto © Alexei Bourikin

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