Mostrando entradas con la etiqueta Chisteras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chisteras. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de enero de 2013

Fábula para los días sin sol



EL MAGO extrajo una trompa larga y gris de la chistera, la trompa de un elefante. Atónito, intentó sacar al resto del paquidermo pero comprobó que este se resistía. Entonces, sin soltar el apéndice nasal, se asomó a la boca del sombrero e increpó al animal para que saliese.
—Lo siento —dijo el elefante—, al ver su mano le tendí la trompa porque creí que me estaba saludando. Pero entienda usted que me resulta imposible complacerlo.
—¿Por qué?
—Mire, por lo que olfateo, ahí afuera hay mucha gente y me da vergüenza aparecerme así, de improviso, tan despeinado y sin corbata.
—¡Esas cosas no le importan a los niños!
—¿Niños? Nunca vi uno. ¿Cómo son?
—Son como el resto de la gente aunque pequeñitos de cuerpo.
El elefante se quedó pensativo.
—Sin embargo los niños tienen una particularidad... aunque de seguro a usted eso no le interesa.
—¿Cuál? —dijo el paquidermo con los ojillos redondos como monedas.
—Los niños, a diferencia de sus mayores, creen que se puede sacar cualquier cosa de una chistera, incluso un elefante. ¿Pero sabe qué pasa cuando, por ejemplo, dicho elefante se niega a salir?
—No.
—Dejan de creer en la magia.
—¡No me diga!
—Sí le digo. Aunque mejor no lo entretengo más... Sólo una última cosa, ¿no vio al conejo por ahí?
—Señor mago, habiendo un elefante aquí pregunta usted por un conejo. ¡Vamos, vuelva a jalarme de la trompa que me muero por conocer a esos niños!
.

lunes, 7 de mayo de 2012

Extravíos del respetable



TRAS el sapo aullador que interpretaba “La donna è mobile”, aparecieron un antílope tricorne al galope de sus seis patas, el último dragón liliputiense de las islas Fiyi arrojando a diestra y siniestra fogonazos de arcoíris y un querubín de pomposas alas negras que, entre cabriolas y risotadas, se esfumó en una nube con aroma a pachulí. La silbatina y los improperios no se hicieron esperar, y el artista, ante el temor de que la cosa pasara a mayores, debió ser escoltado hasta las afueras de la ciudad.
Si hay algo insoportable para ciertos públicos es que un mago no saque, como Dios manda, un conejo de la galera.
Safe Creative #1205031577364
.

lunes, 30 de abril de 2012

Bucle



TOC, TOC, TOC.
Miro la hora: las tres de la mañana. Trato de hacer oídos sordos pero los golpes a la puerta no cesan. Al abrir, un tipo —presumiblemente un mago—, me dice que se le ha escapado el conejo de la chistera y me pregunta si no lo he visto. Le cierro la puerta en las narices y vuelvo como un zombi a la cama.
Toc, toc, toc.
Esta vez, un conejo algo ebrio me dice que se le ha perdido el mago.
―Bajito, de grandes mostachos y a punto de jubilar el peine ―balbucea.
Le estampo la puerta y regreso a acostarme.
Toc, toc, toc.
Con un palo de hockey en mi diestra, atiendo, pero en esta ocasión no descubro a nadie tras los golpes. De vuelta al dormitorio, el mago y el conejo me observan desde la cama.
―¡Este fue el tipo que me cerró la puerta en las narices! ―gritan al unísono.
Entonces el mago se quita la chistera y se la extiende al conejo, quien saca de la misma un revólver, me apunta y dispara.
Con el corazón a galope, me palpo todo el cuerpo... Tras un suspiro interminable, me hago un sitio entre ambos y procuro conciliar el sueño.
Toc, toc, toc.
Miro la hora: las tres de la mañana.


 .
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...