sábado, 18 de febrero de 2017
Ropa de estación
viernes, 15 de febrero de 2013
Ventanás
El presente texto ha recibido en el mes de enero pasado una mención en el III Certamen de relato corto... para mesilla de noche que organiza el sitio Esta noche te cuento.
miércoles, 17 de octubre de 2012
Entrecruzamientos
lunes, 6 de agosto de 2012
Punto de llegada
El presente texto ha recibido en el mes de julio próximo pasado una mención en el 2º Certamen de relato corto... para mesilla de noche que organiza el sitio Esta noche te cuento.
martes, 1 de noviembre de 2011
El ventanuco
miércoles, 12 de octubre de 2011
El reparador
viernes, 6 de mayo de 2011
Sueños
UN HOMBRE soñó que otro lo mataba a sangre fría. Todo comenzaba con el asesino sentándose frente suyo y proseguía con ambos tratando de bajarse en la misma estación de subtes, entre un mar de gente. De súbito, el sueño arrojaba al soñador al living de su casa, donde el criminal, pistola en mano, le decía algo antes de ejecutarlo que no alcanzaba a oír.
A lo largo de varias noches, el hombre padeció el mismo sueño hasta que una mañana en el subte, el asesino, de carne y hueso, se sentó frente a él. Aunque la perplejidad se le ocurrió mutua, cuando la multitud se arremolinó hacia las puertas, el soñador no vaciló en extraer un estilete…
Desde entonces el hombre vivió tranquilo hasta una tarde en la que, al ingresar a su casa, se imaginó otra vez en el sueño; pero supo que no lo era al oír a su interlocutor:
―Mi hermano gemelo tenía más cabeza que yo para ser detective; pero el destino quiso que la usara para ser escritor, y de los buenos. Tanto que todo lo volvía literatura, en especial, sus sueños.
Foto © Hielke Gerritse, Underground I
.
.
martes, 4 de enero de 2011
La comida de Navidad
HACE casi un año que Elena murió. No obstante sus padres me han pedido que, como de costumbre, asista a la comida de Navidad. Pensé en disculparme, pero los viejos siempre han sido tan buenos conmigo, que no tuve corazón.
Afortunadamente, la velada transcurrió contenida; melancólica pero no triste. Incluso pude reencontrar una sonrisa en el rostro de Marga cuando me sirvió el café…
De repente, tirado en el piso y antes de que volviera a desvanecerme, alcancé a oír la voz de mi suegro: «Lo siento muchacho pero a mi esposa, todas las noches, se le aparece nuestra hija en sueños y le dice que te extraña con locura».
.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Despertares
DESPERTÉ en una embarcación. La adusta mirada de los pasajeros y el porte del barquero me revelaron, tempranamente, que estábamos navegando por las aguas del Estigia. Se me oprimió el corazón. De súbito, una mujer —que me recordó a mi madre— posó sus manos sobre mi cabeza y con una voz dulcísima me dijo: «Vuelve a la costa, pajarillo».
Esta mañana, al restregarme los ojos, algunas plumas persisten entre mis dedos.
Arte © La isla de los muertos, de Arnold Böcklin, interpretada por Pulo
lunes, 26 de octubre de 2009
Redes
En el libro «Anthropological curiosities of the Lost World», Sir Alfred Camden revela que en Papúa los sueños interaccionan con lo real de maneras insospechadas. Así, refiere el caso de un soñante que desde que vio naufragar su embarcación, se negó a ejercer el oficio de pescador. La esposa, ante el hambriento lloro de los hijos optó por tomar su lugar. Después de la partida se desató una feroz tempestad y las aguas no tardaron en abandonar sobre la playa los restos del naufragio. El hombre, cumplido el luto de rigor, construyó otra embarcación y se agenció una esposa bastante más joven. Afirman los que relataron la anécdota al sabio, que el soñador se había inducido a sí mismo el sueño.
Foto: Naufragio © Martin Day





