martes, 26 de abril de 2016

Mejor hubiera sido sacar la basura



MI HERMANO Y YO habíamos salido a cazar con un rifle de balines. Acordamos que aquél que matase menos lagartijas tendría que sacar la basura durante un mes. Él falló todos los disparos. Yo, en cambio, acerté diez de diez. No obstante, cada vez que íbamos a recoger mis lagartijas, no hallábamos de ellas ni siquiera una gotita de sangre. Según mi hermano, la distancia y las condiciones atmosféricas, como el calor y la humedad, suelen producir ilusiones ópticas. Creo que esa explicación no se la creía ni él, pero le sirvió para justificar un empate y así no tener que sacar la basura.
Esa misma noche me desperté con un intenso dolor en los pies. Al correr las sábanas, descubrí que diez lagartijas traslúcidas me estaban mordisqueando los dedos. Hice de todo para quitármelas: patalear como si estuviera bailando un malambo, golpearlas con una enciclopedia, poner los pies en agua caliente, hasta que recordé haber visto en algunas series de tevé que la sal ahuyenta a los fantasmas. Desde entonces duermo con un salero y una caja de curitas sobre la mesa de luz. Pero lo peor de todo es que no le puedo demostrar a mi hermano que yo sí gané aquella tarde, porque cada vez que le pido que se quede en mi cuarto para ver las lagartijas, las muy sinvergüenzas no se aparecen.
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lunes, 1 de febrero de 2016

Calendario Microcuentista 2016




Durante todo el pasado año, la Internacional Microcuentista tuvo la feliz idea de organizar un concurso de microrrelatos a partir de una imagen; para realizar, con los ganadores de cada mes y sus fotografías inspiradoras, un Calendario Microcuentista 2016. Dos pequeños relatos de mi autoría, Hojarasca y Al cabo de un mes, animan los meses de abril y diciembre, respectivamente.

viernes, 22 de enero de 2016

Vuelos



EL MAGO contempla el acto de la trapecista una vez más. Hace meses, desde que él se unió al circo y la vio volar como un pájaro de trapecio en trapecio, que la ama. Pero nunca se ha atrevido a confesárselo. Esta noche, sin embargo, lleva un hatillo de fósforos en su manga que, apenas ella termine su acto, transmutará en un ramo de ruborizadas rosas blancas. Y mientras piensa en lo tonto que ha sido por esa manera tan suya de dilatar las cosas, un relámpago de sombras le atraviesa el alma… La trapecista se ha demorado en ganar el aire una fracción de segundo, lo suficiente para caer hacia aquel abismo sin red que ha devuelto el público a las gradas. Entonces el mago apresura unas palabras ininteligibles. Y en el preciso instante en que las manos de la trapecista no alcanzan a las de su partenaire, la mujer vuela tan lejos inaugurando sus alas de paloma, que ni con el auxilio de mil galeras, él jamás podrá hallarla.
Safe Creative #1601226310387

El presente texto ha recibido una mención y posterior accésit por voto popular entre los micros mencionados en la sexta propuesta anual del V Certamen de relato corto para mesilla de noche que organiza el sitio Esta noche te cuento.
.Linda

miércoles, 13 de enero de 2016

Algo así



ERA LA HORA en que el mar baja y los cangrejos salen de sus escondites, cuando casi me tropiezo con un tipo enterrado en la arena hasta el cuello. Me acuclillé a su lado. Él le agradeció a Dios por mi aparición salvadora, pero al comprobar que yo no hacía nada, primero me injurió, y luego me prometió riquezas inimaginables. «Lo siento —le dije mientras me apartaba del paso de los cangrejos—, pero considere usted que, con seguridad, jamás tendré otra ocasión de ver algo así».
Safe Creative #1601136242921

El presente texto resultó 1º finalista del III Certamen de microrrelato “Realidad Ilusoria”, que organiza anualmente Miguel Ángel Page.
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lunes, 28 de diciembre de 2015

Al cabo de un mes



PLANTÓ un trocito de pulpo en una maceta. Su vecino le había asegurado que el animal se desarrollaría íntegramente si tomaba la precaución de regarlo con agua de mar durante un mes. Esa misma tarde la mujer condujo cuatrocientos kilómetros para proveerse del vital elemento. Mientras tanto, en la comodidad de su casa, el hombre se reía como un niño. Y así continuó haciéndolo cada vez que recordaba su embeleco; hasta que un día su vecina lo invitó a ver el pulpo. Entonces fue la mujer quien se rió cuando aquellos ocho vigorosos tentáculos abrazaron al bromista por el cuello.
Safe Creative #1512286109791

 El presente microrrelato fue seleccionado como ganador del corriente mes de diciembre de la convocatoria Calendario Microcuentista 2016, que organiza mensualmente la Internacional Microcuentista. La imagen que ilustra el post debía emplearse como disparadora de la historia.
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viernes, 11 de diciembre de 2015

El epitafio más hermoso del mundo



SIR WALTER SCOTT poseía una de las tumbas más antiguas del cementerio. Primorosamente ornamentada, destacaban sobremanera la efigie del caballero y su escudo de armas. No obstante, si había algo de lo que sir Walter Scott se sentía particularmente orgulloso era del epitafio en letra gótica que rezaba su lápida. No podía ser para menos: durante un lustro antes de su deceso, el concebir una frase que testimoniara la hondura de su alma se había convertido en su único fin. Por eso no le extrañaba que la gente se detuviera ante el sepulcro y se prodigara en adjetivos laudatorios hacia su sabiduría. Pero, últimamente, le despertaba una inmensa curiosidad aquel anciano que todos los domingos, tras honrar a su esposa, se detenía ante su lápida con la mirada extasiada. ¿Hasta qué punto, se preguntaba sir Walter Scott, sus palabras habían calado en el corazón de aquel hombre? Una mañana, cuando una joven se detuvo junto al viejo y le preguntó qué decía el epitafio, halló la respuesta: «¡Discúlpeme, señorita, yo tampoco sé leer!; pero no le parece hermosa la forma en que están grabadas las palabras». La mujer asintió, y sir Walter Scott esbozó una larga y ambigua sonrisa.
Safe Creative #1512055950456

El presente texto ha recibido una mención en la quinta propuesta anual del V Certamen de relato corto para mesilla de noche que organiza el sitio Esta noche te cuento.
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