lunes, 11 de marzo de 2013

Incendios



LA FANTASMA atraviesa una de las paredes del estudio, se sienta en el aire con las piernas cruzadas y le solicita al artista que le haga un retrato. El pintor, tras reponerse del susto inicial, acepta y se entrega con frenesí al trabajo. Varias noches después, mientras charlan animadamente durante una pausa, el hombre se proclama agradecido de que la vanidad de las mujeres se prolongue más allá de la vida, a lo que la modelo responde: «Se equivoca, amigo mío, no es vanidad: gracias a su arte podré finalmente decirle adiós a esta condición espectral… Cuando eso suceda, ¿me va a extrañar?». Al pintor se le caen pinceles y colores, y, mientras los recoge, alega que ya es muy tarde y que está cansado. A solas consigo mismo comprende que se ha enamorado. Entonces se le pasa por la cabeza la idea de fingir un siniestro, y, aunque llega a encender unos diarios, sabe que no sería justo y los apaga. Y maldice y solloza y gime. Ignora que la fantasma lo ha estado observando desde una de las paredes y que, apenas él le eche llave al recinto, ella se las arreglará para provocar un cortocircuito.
Safe Creative #1303114757129

El presente texto resultó ganador, conjuntamente con los de Elisa de Armas, Ana Fúster y Raúl Ariza Pallarés, del mes de febrero próximo pasado en el III Certamen de relato corto… para mesilla de noche que lleva adelante el sitio Esta noche te cuento.
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miércoles, 6 de marzo de 2013

De la invulnerabilidad de ciertos muros



CUANDO comenzó el asedio de nuestra ciudad, nos reímos al ver cómo las catapultas del enemigo tensaban sus músculos repetida e inútilmente. Pensábamos que pronto se cansarían. Desde entonces han pasado un par de años y ante cada nuevo ataque ya nadie esboza siquiera una sonrisa.
Algunos valientes caballeros le piden al rey desentumecer espadas y almas a campo abierto, solo para sumarle a este encierro la lobreguez de las mazmorras.
Otros, menos estúpidos, preferimos observar con relativa esperanza cómo el enemigo progresa en la construcción de una descomunal catapulta.
Safe Creative #1212224232887
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domingo, 3 de marzo de 2013

Estilo



He mirado las correcciones y me alegro sobre todo cuando sustituyes una palabra “poética” por otra más seca y precisa. Me alegro menos cuando haces lo contrario. A mí entender, “levantar” el estilo comporta siempre el peligro de que si pones una palabra de tono más “alto”, después estás obligado a “levantar” otra, y otra más, y todas las que antes eran de tono un poco bajo resultan demasiado bajas. Yo creo que si se aborda el estilo en un nivel amortiguado, hablado, después uno es libre de levantarlo en los momentos en que se quiere poner énfasis; en cambio si se aborda en seguida un tono alto, después no se puede bajar, porque sería desentonado. Te hablo según mi experiencia personal: después cada uno construye su poética como quiere, claro está.
Italo Calvino. Carta a Raffael Brignetti (1966).
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viernes, 22 de febrero de 2013

Círculo de partida



HABÍA UNA VEZ una i tan presumida que le demandó a un escritor que en lugar del clásico punto la coronara con un círculo. El hombre alegó que no estaba para esas trivialidades pero, como la i porfiaba y porfiaba, optó por ceder. Media página de escritura después las otras íes le exigieron a coro un trato igualitario o se declararían en huelga. Mas dado que las negociaciones para llegar a una solución viable para ambas partes resultaron infructuosas, el escritor retomó su obra prescindiendo de aquellas palabras que contuvieran a las descocadas. Todo parecía marchar bien hasta que una u, claramente insensible a las normas, le reclamó una diéresis al estilo del círculo de cierta i.
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viernes, 15 de febrero de 2013

Ventanás



NORA da vueltas para un lado y para otro, no puede dormir. Se desemboza y siente un aire gélido en la cara. Al encender la luz observa que las cortinas de la ventana se hinchan como velámenes. Se levanta, corre el cortinaje y descubre que las hojas de vidrio y los postigos están cerrados. De repente aquellas se empañan, salvo en un pequeño círculo del tamaño de una moneda. Se inclina hacia el mismo y descubre un ojo.
Con furor y miedo entremezclados, Nora trata de desempañar los vidrios pero no lo consigue. El ojo no deja de mirarla y ella apoya un dedo sobre el círculo. El dedo lo atraviesa y queda apresado. 
Una lengua áspera, como de gato, lo lame.
Nora ciñe con la mano libre la muñeca de la atrapada y tira hacia sí con todas sus fuerzas. Cuando se libera, se halla de vuelta en la cama.
Enciende la luz y observa. El cortinaje cubre los vidrios como si jamás lo hubiese apartado. «Ha sido una pesadilla», murmura, y sonríe. Al instante las cortinas se agitan, un aire gélido le pega en la cara y una lengua áspera, como de gato, lame su espalda.
Safe Creative #1302134587846

El presente texto ha recibido en el mes de enero pasado una mención en el III Certamen de relato corto... para mesilla de noche que organiza el sitio Esta noche te cuento.
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domingo, 10 de febrero de 2013

El castigo



SE ENCONTRARON en la Plaza de San Marcos y, aunque ambos sabían que los suyos no eran disfraces, bailaron, rieron y se amaron como si no hubiera un mañana.
Pero lo hubo.
Un amanecer en el que maldijeron la efímera noche de gozo que, aparte de costarle las alas a ella y los cuernos a él, los condenó a la indecorosa tarea de engendrar humanos.
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