—¿SABE cuál
es para mí su mejor obra, Georges? —pregunta el inspector mientras mueve la
reina.
—No sabría
decirle… Tal vez “Los sótanos del Majestic” o “Entre los flamencos” —valora
Simenon tras realizar un enroque largo—. La verdad, he escrito tantas…
Maigret
decide dejar de lado la suficiencia de la frase y se apronta a despejar un
flanco con su único alfil. Sonríe:
—Hace poco
leí que “El hombre en la calle” es para García Márquez un cuento magistral.
Coincido. Aunque reconozco que lo mío pasa
por lo extraliterario.
—Ojalá
recordara ese cuento para revelar sus motivaciones —titubea el escritor
mientras procura una defensa.
—Ah, mi
querido Georges, la cosa es bien sencilla: tras resolver ese crimen, Monsieur
Stephan Strevzki, el hombre en la calle, me enseñó a jugar al ajedrez —concluye
el inspector Maigret al tiempo que, a lomos de un caballo, da por terminada la
partida.
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Ha dicho
Raúl Brasca del presente texto: Apenas leí los micros que me envió Ficticia supe que el primer premio sería
“Motivaciones”, no por un mérito en particular sino porque sumaba varios
méritos. [...] Es uno de los micros que llega más lejos a partir de la referencia
intertextual. Presenta una situación particular entre un autor y su personaje
que pide ser resuelta. Pero también es un diálogo entre dos historias, la
explícita contada en el presente de la narración y la implícita en la
referencia que el personaje mencionado hace de otro personaje con el que
compartió un cuento. De este modo la trama gana en complejidad. Sin embargo,
está expuesta con la mayor economía de palabras y con la mayor claridad. El
final es impecable y tiene verdadera gracia. “Motivaciones” sobresale en el
conjunto como la mejor alianza entre perfección, complejidad y eficacia.
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