viernes, 2 de octubre de 2009

La obra tiene la última palabra


A LA MAÑANA siguiente de haberse burlado del pintor, el crítico despertó maniatado en una habitación vacía. Delante suyo un cuadro. Tras sus primeros gritos, el artista agraviado se hizo presente.


—¡Ja! Si usted cree que podrá hacerme cambiar de opinión enfrentándome a esa abominación, olvídelo: ¡va tan muerto como su arte! Una simplona pintura de una canilla en la era de las instalaciones y el videoart. ¡Por amor de Dios!


Inmutable, el creador se dirigió hasta el lienzo y con sus pinceles convirtió el óleo sin vida, en agua prístina. Luego se marchó. Ya cansado de maldecir, recién entonces el crítico advirtió cómo, tras rebalsar el cuadro, se comenzaba a inundar la hermética habitación.


Safe Creative #0906134015661

7 comentarios:

Palabras como nubes dijo...

Sencillamente genial :)
Saludos.
Jevve.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias Jewe, y ¡bienvenida!

Saludos.

Virginia Vadillo dijo...

Jaja, los artistas siempre son unos incomprendidos!! Andaré con cuidado a partir de ahora antes de criticar un cuadro!

Hostias como panes dijo...

Buena venganza, desde luego :)

Aquí hay otros vengadores que, sin ser tan drásticos, reparten justicia:

http://culturetawatch.blogspot.com/

Un saludo, elefante.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Buena precaución, Virginia. Pero la ironía del microrrelato no sólo apunta a los críticos sino además al arte moderno (el de las instalaciones, videorte y otras minucias, digamos).

Hola y bienvenidos, chicos de "hostias como panes" cuando me haga un tiempito espero pasar por allí con más detenimiento (ya anduve, pero a vuelo de pájaro nomás).

Saludos.

Marian dijo...

Supe como finalizaba con la simple mención del canilla, me sigue pareciendo intenso!

Gabriel Bevilaqua dijo...

Marian, buen ojo, pero veo que -afortunadamente- esa prevista del desenlace no le ha quitado intensidad al relato en tu ánimo :) ¡Menos mal!

Saluditos.

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