lunes, 19 de octubre de 2009

Espejismos


Sólo vivía para escribir. Durante todo el día colmaba páginas y páginas que de noche, temeroso de los plagios, volvía del revés con la ayuda de un espejo, a la manera del maestro Leonardo. Ignoró siempre que al otro lado, su imagen llevaba millones de ejemplares vendidos a gabela.


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12 comentarios:

Metalsaurio dijo...

¿tiene algo que ver con aquella entrada en la que descubrías al que te copiaba los escritos?

Virginia Vadillo dijo...

Es peligroso el otro lado del espejo... Siempre he pensado que es mejor la versión real que el reflejo :)

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Creo que nunca se sabe de qué lado del espejo se encuentra la realidad.
Me gustó mucho tu blog.
Cariños!

Gabriel Bevilaqua dijo...

Jaja, Metalsaurio, ¡no! no tiene nada que ver; es una idea con vida propia :)

Según un micro de Borges, Virginia, los reflejos esperan del otro lado para pasar a éste y arrasar el mundo :(

Hola Sol, ¡bienvenida! y muchas gracias. El tema de los espejos nunca se agota. Y como sugieres, tal vez seamos nosotros los que estamos "del otro lado".

Saludos cordiales a tan amables comentaristas.

Marian dijo...

"A veces menos es más", decía Hemingway

Interesante relato!

Palabras como nubes dijo...

Jajaja, pobre tipo, "temeroso de los plagios"; del otro lado del espejo, eso fue lo mínimo que le pudo pasar. Los espejos son tan seductores como traidores ;)
Bien, Gabriel, sabés que me gustan estos micros.

Abrazo
Jeve.

Marta Simonet dijo...

Al otro lado del espejo hay tanto sin vergüenza sin reflejo propio.


Mil besotes!

Gabriel Bevilaqua dijo...

Hola Marian, ¡bienvenida! y gracias.

Gracias Jeve; sí, hay que andarse con cuidado con los espejos :(

Marta, me gusta el pensamiento que has esbozado.

Saludos cordiales.

Marian dijo...

Como era aquello de :
Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia

TExto exigente!
saludos

Gabriel Bevilaqua dijo...

Marian, sí, es un texto con cierto grado de exigencia pero recompensa -al menos, espero que así sea-.

Saludos.

El viento a contramano dijo...

Qué paradoja, vivir preocupado por uno solo de los lados... como aquellos que se preocupan de diferenciarse en el exterior (por miedo a la imitación), y olvidan que lo que nos diferencia es nuestra escencia... y terminan por ser un masa homogenea, con distinto color de cabello.

Este blog me gusta. Mucho pensamiento dejado para el deleite del lector.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias Viento :)

Saludos.

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