domingo, 7 de noviembre de 2010

Rosaflor

Eggi


LOS GATOS NO SON DE FIAR. Tomemos, a modo de ejemplo, el caso de Rosaflor: cuando Edith, que además de su dueña es mi esposa, le acaricia el lomo, entre ronroneos parece gozarlo intensamente. “¿Quiere un poco de leche la nenita de mamá?”, le dice mi señora, y marcha presta a la cocina. De inmediato, la gata se arrellana a mi lado y espeta: “¡Vaya con la vieja estúpida, no sé cómo la soportamos!”. Le pido que modere su vocabulario pero resulta inútil: sigue despotricando hasta que la vieja, perdón, mi mujer regresa con la leche. Entonces la gata también torna a su máscara. Le he dicho a Edith miles de veces que Rosaflor habla pestes a sus espaldas. “¿Qué te creés que soy, una tonta?... Lo que pasa es que vos siempre le tuviste mala espina…; ni siquiera te importó cuando los chicos se fueron, y ahora querés llenarme la cabeza, ¡no tenés corazón!...” No he vuelto a insistirle, ya estoy grande para andar malgastando saliva. Sin embargo, me preocupo por ella; sobre todo desde que, tras hallar a Rosaflor leyendo una novela de Agatha Christie, llegó una encomienda con venenos. Hace días que la gata pregunta por el cartero. Creo que sospecha mi intrusión. Para colmo, la otra noche la oí rezongar entre sueños: “¡Vaya con el viejo estúpido y traidor!”. Por si las dudas, desde entonces antes de dormir aseguro las puertas y ventanas de nuestra habitación, nunca apago todas las luces, sólo consumo envasados, y trato de que Edith haga lo mismo.

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19 comentarios:

josé manuel ortiz soto dijo...

¡Vaya con Rosaflor! Quizá, aunque resulte cruel, valdría la pena adelantársele, o de menos comprar un perro guardián.

Muy buena historia, Gabriel. Un gato que lee a Agatha Christie es cosa de cuidado.

Marcela dijo...

No sé. Yo creo que ese hombre está un poco loco. No porque escucha hablar a su gato, sino porque cree que su gato sería tan tonto de dejarle notar sus planes. Un gato es demasiado astuto como para cometer tal error.
Beso.

almalaire dijo...

Está perdido, definitivamente, Rosaflor alcanzará su venganza en esta vida o en la otra como decía Russel Crowe en Gladiator...


Me encanta la historia, Gabriel es tierna, divertida y terrible a la vez.

Mónica Ortelli dijo...

Ahh... me encantó ese bicho mefistofélico! Muy divertido, Gabriel. Y el nombre del gato: Rosaflor, nombre que despista, cómo podría desconfiarse de animalito que ha inspirado ese nombre? jejeje Me gustó lo de 'viejo estúpido y traidor'. Está muy bueno.
Saludos!

Gloria dijo...

Para colmo los gatos tienen siete vidas, así es que temo por la integridad física de esta pareja.
¡Buenísimo!
Abrazos

No Comments dijo...

Buena historia Gabriel.
Un apunte. La frase "sobre todo desde que, tras hallarLA a Rosaflor leyendo una novela"... no sería "sobre todo desde que, tras HALLAR a Rosaflor leyendo una novela"...

Un saludo indio

Ángeles Sánchez dijo...

Me encantó la historia Gabriel, conforme iba leyendo empecé a dudar si de veras el gato hablaba, o si el hombre está loco.

Un saludo

Claudia Sánchez dijo...

A partir de Garfield, todo es posible. Buen relato Gabriel!
Saludos!

Mayde Molina dijo...

¡Qué bueno!
Genial este relato, Gabriel
y haces muy bien en cerrar las puertas de tu cuarto y comer envasados por el momento...
Yo nunca me fié del mundo gatuno...

un abrazo volador y entrañable

Gabriel Bevilaqua dijo...

Muchas gracias, José. Pero creo que con Rosaflor ningún perro tendría muchas chances.

Es posible, Marcela, aunque con los gatos nunca se sabe…

Muchas gracias, Almalaire; me gusta que la creas tierna, divertida y terrible porque precisamente eso era lo que quería conjugar en la historia :)

Mónica, gracias de nuevo porque ya me habías señalado que te había gustado. En cuanto al nombre del minino es una suerte de homenaje escondido a Novalis.

Gloria, yo también temo por ellos. Muchas gracias.

No Comments, tienes razón, es más correcto decir “hallar”. Muchas gracias por leer tan atentamente y avisarme del fallo.

Y a mí, Ángeles, me encanta que te haya encantado :)

Pero, Claudia, Garfield no me gusta, podríamos invocar otro gato. Muchas gracias.

Mayde, qué generosa con lo de genial; yo más que satisfecho con que haya gustado, tanto a ti como a los otros comentaristas. Y ya somos dos: yo tampoco me fió demasiado del mundo gatuno. Otro abrazo.


Apunte: me resulta interesante que algunos de ustedes, como Marcela y Ángeles, hayan señalado la posibilidad de que el narrador estuviera loco, aunque ésa no era la intención, podría también hacerse tal lectura. ¡Qué bueno!


Saludos funambulescos a tan gentiles comentaristas.

Palabras como nubes dijo...

Jajajajaja, esto sí que está bueno!! Genial, Gabriel, es, además, refrescante.
Yo no creo que el narrador sea el loco, la que puede estar loca es Edith... Cualquier sabe que los gatos hablan ;)

Abrazo
Jeve.

Metalsaurio dijo...

El gato de Edgar Allan Poe también era jodidillo, jeje!

Un comienzo con "Rosaflor, gato y traidor, no es de fiar" me hubiese encantado :D

Un saludo.

Virginia Vadillo dijo...

No es que no sean de fiar, es que son muy listos!! :)
Me encanta esta fabulita tan simpática... que se anden con cuidado!
Besos!

Pablo Gonz dijo...

Bueno, bueno, bueno. Me encantó, Gabriel. Un texto donde quedarse tranquilamente a la espera del desenlace.
Abrazos fuertes,
PABLO GONZ

Gabriel Bevilaqua dijo...

Eso mismo digo yo, Jeve: todos saben que los gatos hablan, incluso son políglotas por naturaleza ;) Lo digo por experiencia: tenía uno que hablaba en hindi, ruso y suajili, aunque nunca se dirigía a mí en castellano; ¿actuaría así sólo para molestarme?

Me gustó lo de refrescante que se conjuga con lo que decía Almalaire. Pienso que un texto con humor que deja la misma sensación de frescura que un vaso de agua es muy valioso. Ojo, no quiero decir que éste lo sea, pero a veces me da la sensación que los textos que apelan al humor (no chabacano ni fácil) son infravalorados. En fin.


Metalsaurio, sí ésa también sería una buena manera de comenzar :)

Virginia, Pablo: muchas gracias por vuestra lectura.


Saludos cordiales.

Torcuato dijo...

Vaya, vaya, con la gatita.
Me ha recordado a la gatita linda de la pelicula Babe, el cerdito valiente.
Un abrazo Gabriel.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias por leer, Torcuato. Eso sí, confieso que la película del cerdito no la he visto.

Saludos funambulescos.

Puri dijo...

Es muy bueno, Gabriel, está muy bien contado; me he reído, me encanta ese gato que se arrebulla en el regazo de la "vieja estúpida". Has reflejado muy bien la doble vida de los gatos, su independencia, su fama de traidores. Yo, como el protagonista, no me fiaría mucho... ;)

Gabriel Bevilaqua dijo...

¡Gracias, Puri! Me encanta cuando los lectores comentan textos que ya tienen su tiempo de publicados. Y tienes razón, ¡yo tampoco me fiaría!

Saludos

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