lunes, 22 de diciembre de 2008

Por culpa de un tal Pérez


Al día siguiente que el niño comprobara la veracidad de la historia con la que su madre lo había consolado ante el dientecito caído, la dentadura del abuelo desapareció misteriosamente…


Imagen de Manuel Uhía

2 comentarios:

F.L dijo...

hermoso, puedo referenciarte en mi blog lanavedelostorpes.blogspot.com

espero tu respuesta

Gabriel Bevilaqua dijo...

Claro que puedes referenciarme, Angélica, a tu blog.

Y graciar por sumarte como seguidora.

Saludos.

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