lunes, 24 de julio de 2017

Mary



LA NIÑA está sentada sobre la cama. A su lado, Mary le hace compañía. La madre le ha dicho que se arregle, que van a salir y que no van a volver. La niña no entiende lo que quiere decir con que no van a volver, si siempre que salen, aunque vayan muy lejos, como cuando fueron a visitar a la abuela, siempre vuelven. Hay muchas cosas que la niña no entiende, pero no se preocupa, porque sabe que su mamá siempre vela por ella. Lo único que tiene que hacer ahora es arreglarse para salir. Pero primero debe poner linda a su Mary. Para ello elige un vestidito largo a cuadros, un pañuelo floreado para el cuello y dos anillitos de cristal. Luego la peina amorosamente y va a buscar las botitas azules que guarda en el ropero. Entonces entra su mamá con una valija, toma de la mano a la muñeca y le dice: «¡Vamos, Angélica!». Pero la mano libre de la muñeca se enreda con las sábanas y retiene a la mujer. La atribulada madre se percata de su distracción y abraza entre lágrimas a la niña. Y la niña, que también llora, acaricia la cabeza de su mamá, y ve —si bien de grande se convencerá de que creyó ver— cómo Mary le guiña un ojo.
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10 comentarios:

Ángeles dijo...

Yo estoy convencida de que la muñeca favorita de una niña llega a convertirse en algo más que una simple muñeca. Así que no me sorprende que Mary se agarrara a las sábanas y luego le guiñara un ojo a la niña.
Aunque ella, de mayor, no se atreva a admitirlo.

Me ha gustado mucho :)

Francisco Espada dijo...

Algo mágico e imposible que crea una delicada ilusión.

Saludos.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Y sí, Ángeles, para una niña una muñeca suele ser mucho más de lo que ven los adultos. Gracias por comentar ;)

Gracias, Francisco.

Saludos funambulescos

José A. García dijo...

Algunos caminos sólo se recorren de ida.

Saludos,

J.

Sara dijo...

Siempre, de mayores, nos negamos a ver aquéllo que vimos con los ojos de niño.

Precioso relato.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Buena lectura, José.

Así es, Sara. Gracias.

Saludos cordiales para ambos

María Perlada dijo...

Una muñeca puede ser tan importante para una niña !

Besos.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Bienvenida a "El elefante", María.

Saludos funambulescos

Miguel Ángel Pegarz dijo...

De mayores nos enterramos en realidad para huir de lo que no sabemos explicar. Una preciosidad.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Miguel, la realidad es (o debería ser) sólo un estado transitorio. Gracias.

Saludos cordiales

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