domingo, 20 de febrero de 2011

Rubias

Supermercado, carrito, mujer



EN LA NOVELA, un hombre de gafas negras, pelo corto y gabán, camina hasta una rubia que se entretiene leyendo en la cola del supermercado y, una vez ante ella, le pega un tiro en la cabeza. No me resulta indiferente que la mujer se llama como yo. Tampoco, que estoy en la cola del súper leyendo, ni que un hombre de gafas negras, pelo corto y gabán, camina hacia mí. Vacilo entre gritar o proseguir con la lectura. En tanto, el sujeto le pega el tiro a otra mujer. Indignada por esta marginación, increpo al asesino.


―Lo siento ―dice―, pero la protagonista era una rubia auténtica.


Safe Creative #1102208537971

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23 comentarios:

Patricia dijo...

Me encantan estos micros en los que la ficción irrumpe en la realidad. O en este caso es el sueño? O es la muerte?
Interrogantes que hablan claro: lo has logrado con impar maestría.

Sandro Centurión dijo...

Genial giro al final. Me recordó a "La continuidad de los parques" de Cortázar.

almalaire dijo...

Las rubias son como los chinos. Hay demasiados, jijiji...Necesitamos un Belisarius especialista en rubias y con urgencia....


¿envidia?, no, que va...como mucho rencor...grrr, rubias, grr... jaja

y sí tengo otro blog, Gabriel, pero está out porque era para subir poemas y sólo he subido tres y eso porque ya los tenía en la cueva, osea que tengo otro blog como el que tiene un tío en Granada, que ni es tio ni es nada :-)

Besos

Bicefalepena dijo...

¡Qué vergüenza, lo juro, qué vergüenza!

Muy bueno.

En el fondo la envidia es sana

Un abrazo

Gloria dijo...

También yo lo relacioné con "Continuidad de los parques" por la relación entre el tiempo real y ficcional. Y me encantó el desenlace.
Un abrazo.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Patricia, Sandro: ¡muchas gracias por vuestras consideraciones!

Ay, Almalaire, nunca hay demasiadas rubias pero tampoco nunca sobran pelirrojas ;)
(Gracias por responder lo del blog).

Hola Bicefalepena, creo que es la primera vez que te veo por aquí, así que ¡Bienvenida al elefante!

Muchas gracias, Gloria. Claro que he leído “Continuidad de los parques”, pero al escribir el texto ni siquiera lo recordé, al menos no conscientemente.


Saludos funambulescos para todos.

Malena dijo...

¡Para ser un personaje casi salido de la ficción debería haberse conformado con la casi rubia! :)

Pablo Gonz dijo...

Buen micro, Gabriel. El giro era previsible; el contragiro, no.
Abrazos retorcidos,
PABLO GONZ

Un tipo dijo...

Jajá, ¡bravo!
Me encantó este micro.
Felicidades.


Un saludo.

Elisa dijo...

A mí también me gustó muchísimo este, tiene un final divertidísimo y sorprendente.

Y estoy deseando ver aquí el del sombrero mágico-chef, otro micro genial.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Lo que pasa, Malena, es que un profesional no puede poner en riesgo su reputación :)

Muchas gracias, Pablo y Un tipo.

Elisa, cuando recuerde la palabra mágica aparecerá ;)
Muchas gracias.


Saludos.

Marce dijo...

Bueno no, buenísimo tu micro relato, y con un desenlace estupendo y nada previsible. Un saludo cordial

Baizabal dijo...

Eso es estar atento a no dejarse llevar por las apariencias. Cómico, pero creo que tiene su lado crítico. Me gusta.

Un fuerte abrazo

Claudia Sánchez dijo...

¡Me encantó Gabriel! El broche final es de oro.
Saludos!

Esteban Dublín dijo...

Es perfecto. De lo mejor que he leído últimamente. Me gustaría que nos lo enviaras a La Internacional, Gabriel, a la sección de colaboraciones. ¿Sería posible?

Gabriel Bevilaqua dijo...

Marce, Baizabal, Claudia: ¡muchas gracias por vuestros generosos comentarios!

Esteban, muchas gracias por la invitación. Desde ya será un placer y un honor enviarlo a La Internacional.


Saludos cordiales.

josé manuel ortiz soto dijo...

Gabriel, micro de película negra.

Excelente.

Mónica Ortelli dijo...

Me gustó mucho la primera versión seleccionada y me gusta ésta de texto más pulido. La idea es excelente, igual que el remate. Te salió redondito, Gabriel. ¿Cuadraría dentro de la metaficción, verdad?
Un abrazo.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Muchas gracias, José.

Mónica, creo que sí, podría encuadrar como una metaficción pero también, como dice José, dentro del género negro. En cuanto a las versiones, la idea, la estructura y el remate son los mismos, la diferencia está en el pulido: estéticamente ha ganado mucho.


Saludos cordiales.

Daniel Sánchez dijo...

Muy bello y bien estructurado.

ejemplar dominio del género.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Muchas gracias, Daniel.

Saludos.

Albert Rodriguez dijo...

Llevo toda la noche leyendo por encima tu blog y este relato me ha encantado. Se me acaba la bateria. Felicid

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias, Albert. Siempre es satisfactorio que micros publicados hace ya bastante tiempo lleguen a lectores nuevos.

Saludos cordiales

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