viernes, 23 de septiembre de 2011

Sobre los signos de puntuación: El testamento













Se cuenta que un señor, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente escrito:
«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta del sastre nunca de ningún modo para los Jesuitas todo lo dicho es mi deseo Facundo».
Cuando se leyó el documento, las personas aludidas se atribuían la preferencia.  Con el fin de resolver las dudas, acordaron que cada uno se llevara el escrito y le colocara la puntuación respectiva.
El sobrino Juan lo presentó de la siguiente forma:
«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan, no a mi hermano Luis.  Tampoco, jamás se pagará la cuenta del sastre.  Nunca, de ningún modo para los Jesuitas.  Todo lo dicho es mi deseo. Facundo».
El hermano Luis presentó su reclamo de esta manera:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? ¡No! A mi hermano Luis.  Tampoco, jamás se pagará la cuenta del sastre.  Nunca, de ningún modo para los Jesuitas.  Todo lo dicho es mi deseo. Facundo».
El sastre justificó su derecho como sigue:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis?  Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta del sastre.  Nunca, de ningún modo para los Jesuitas.  Todo lo dicho es mi deseo. Facundo».
Los Jesuitas consideraron que el documento debería interpretarse de la siguiente manera:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis?  Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta del sastre?  Nunca, de ningún modo.  Para los Jesuitas todo.  Lo dicho es mi deseo. Facundo».
Esta lectura ocasionó grandes escándalos y para poner orden, se acudió a la autoridad.  Ésta consiguió establecer la calma y después de examinar el escrito, dijo en tono severo:
Señores, aquí se está tratando de cometer un fraude; la herencia pertenece al Estado, según las leyes; así lo prueba esta interpretación:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis?  Tampoco.  Jamás se pagará la cuenta del sastre.  Nunca, de ningún modo, para los Jesuitas.  Todo lo dicho es mi deseo. Facundo».
En tal virtud, y no resultando herederos para esta herencia, queda incautada en nombre del Estado, y se da por terminado este asunto.
Nota: el presente texto cuenta con numerosas versiones en la red. Desconozco al autor/a.
Arte: Pierre Auguste Renoir, La lectora, 1890

15 comentarios:

Juan Ojeda dijo...

En la escuela conocí una versión parecía; están excelentes para vivenciar de forma cabal la importancia de la puntuación al escribir.

Además son muy simpáticos, un abrazo funambulista.

Mar Horno dijo...

Yo no lo conocía, pero me ha encantado ¡qué buen rato he pasado!. Lo que que puede llegar a ser un punto o una coma. Un saludo.

Víctor dijo...

El como darle la vuelta al dinosaurio de Monterroso con una sola coma.

- Cuando despertó, el dinosaurio tadavía estaba allí.

- Cuando despertó el dinosaurio, todavía estaba allí.

Abrazos, Gabriel.

MJ dijo...

Un divertido ejemplo que demuestra la importancia de los signos de puntuación en la escritura.
Gracias por compartirlo, Gabriel.

Un abrazo.

Romina E. dijo...

Seguro que el estado era de América del Sur, no me quedan dudas...
Hay varios textos del estilo, genial su elección
Un beso!

Gabriel Bevilaqua dijo...

Sí, Juan, existen varias versiones. Ésta es una de las más remozadas.

Sí, Mar, el texto cumple dos funciones: divierte y pone de manifiesto la importancia de la correcta puntuación. Una mala puntuación puede arruinar un texto potencialmente bueno.

Víctor, excelente el ejemplo que das. Mira cómo has cambiado el significado del texto con solo trasladar la coma.

Gracias a ti, MJ.

Romina, a mí tampoco me quedan dudas :(
Ay, pero no me tratés de usted.


Abrazos funambulistas para todos.

josé manuel ortiz soto dijo...

Gabriel, los que escribimos no tenemos duda de la importancia de los signos de puntuación. Muy buen ejemplo.

Un abrazo.

Anita Dinamita dijo...

Aún así, seguiremos puntuando mal mientras no aprendamos :)
Una reflexión estupenda. Dicen que a El Quijote le pasó algo parecido, hay otra edición con otra puntuación en la que, visto lo visto, cambia bastante.
Un abrazo

Luisa Hurtado González dijo...

Lo conocía, no en la versión larga, pero algún profesor en el colegio nos enseñó el texto.
La puntuación "ata" la acción, lo que se cuenta; pero... ¿y cuándo no se quiere atar nada, cuándo se busca que el lector haga cada uno su interpretación de los hechos?
Quiero decir, me gustan mucho todas las historias y relecturas que pueden resultar de un texto corto y aparentemente simple como es ese.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Sin dudas, José. Pero siempre es bueno recordarlo.

Así es Anita.

Efectivamente, Luisa, la puntuación es una forma de (entre otras cosas) encuadrar y regular el ritmo de lectura. De atar la acción. Un texto sin puntuación puede dar lugar, efectivamente, al juego; pero ojo, si es largo corremos riesgo de asfixia...


Saludos funambulescos.

Jess Vilardi dijo...

Nunca me había topado con él. Está excelente y digno de mostrárselo al mundo entero -la partecita que alcance a conocer-. La puntuación es la clave para entendimiento de todo texto.

Qué bueno que publiques artículos de este tipo. Me han servido mucho; tanto para mi formación personal, como para abrirme en sociedad.


Jess Vilardi

Pablo Gonz dijo...

¡Me encantan estos juegos de ingenio! Quizás porque esas cosas tan diminutas como las comas y los puntos demuestran su esencial importancia.
Un fuerte abrazo,
PABLO GONZ

Gabriel Bevilaqua dijo...

Me alegra lo que dices, Jésica: esa es la idea compartir textos relacionados con el arte de escribir, citas, opiniones de autores, etc., que puedan echar un poco de luz en el camino. Abrazos.

Así es Pablo.


Saludos cordiales.

Nicolás Jarque dijo...

Hay que andar con ojo con lo que se escribe, puntuación incluida. Recuerdo que mi profesor de Derecho Romano contaba un caso sobre una postal enviada por un enamorado a su novia, en la que le se despedía: "Todo lo mío es tuyo". Y tuvo el destino el capricho que el enamorado se muriese días después. Pues bien la enamorada se quedo con los bienes de su amorcito, sólo por lo escrito en esta postal.
Perdón por enrollarme.
Un saludo, me gustó lo indicado.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Nicolás, lo que cuentas, da para un micro o incluso un cuento. La realidad nunca deja de sorprender.

Saludos.

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