miércoles, 25 de septiembre de 2013

La rama



CUANDO era chico me gustaba jugar a espadas y dragones. Una rama larga y casi recta hacía las veces de espada y el viejo Spike, mi perro, interpretaba al malvado dragón. Con sus grandes ojos tristes de cocker spaniel me miraba correr a su alrededor, incitándolo a pelear, a lo que respondía con unos bostezos enormes que yo tomaba por bocanadas de fuego de las que apenas lograba escapar. Pero si había una parte de nuestras batallas que al viejo Spike le salía bien, era la de hacerse el muerto. Cuando lo tocaba levemente en la cabeza con mi espada, se ponía patas para arriba, sacaba la lengua y se quedaba… dormido. Un día, pese a mis lágrimas, el dragón ya no quiso volver a ser el viejo Spike; y mi papá y yo lo enterramos en el jardín, con la rama hecha trizas a su lado.
Safe Creative #1309245815073
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7 comentarios:

Sandro Centurion dijo...

Espectacular. Muy bien logrado.

Francisco Espada dijo...

Jugar con las armas tiene esas consecuencias, que las carga el diablo.
Un abrazo.

Miguelángel Pegarz dijo...

Inquietante y demoledora última frase.

Lucas Fulgi dijo...

Vivió vida de mascota y partió con la solemnidad de un dragón.

Vivió vida de dragón y partió con el amor a una mascota.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Sandro, Francisco, Miguelángel y Lucas, gracias por vuestros comentarios. Por cierto, Lucas, creo que es la primera vez que pasas por aquí —o al menos que comentas—, así que ¡bienvenido al Elefante!

Saludos cordiales

Laura dijo...

Buenos días Gabriel, me encanta tu forma de narrar esta escena. El dragón en la mente infantil, el perro que muere de viejo, la rama que le acompañará en la eternidad... bello, muy bello.

Vengo a darte una excelente noticia, Gabriel. Puede que ya la conozcas pero me hace ilusión comentártela en tu espacio... ¡felicidades por tu cuento "En la estación"!! finalista en Microcuento Fantástico del Certámen Minatura. Enhorabuena Gabriel y un besazo, acabo de leerlo y me ha gustado. Besos.

Gabriel Bevilaqua dijo...

¡Oh, qué bien! Finalista, entre tantos cuentos y con un ganador impecable, no está nada mal. Gracias, Laura, por el aviso (¡pero si esta chica está en todo! ¿Cómo hace? ;) Por cierto, me alegra que te gusten ambos micros; al de Minatura ahora le veo algunas fallitas, qué se le va a hacer.

Abrazos

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