martes, 26 de marzo de 2013

El juego



EN UN NEGOCIO perdido de la avenida Libertad, le compré a un viejo un juego original por dos mangos. Me dijo que me lo vendía porque consideraba que yo lo iba a apreciar. «Vejete mentiroso», pensé, y le hice encender la máquina para probarlo. Me gustó. Apenas llegué a casa me encerré a jugar.
Se trata de reunir unos animales para llenar un barco y así salvarlos antes de que Dios desate una lluvia que los ahogue a todos. Se puede elegir entre cazarlos o invitarlos a subir. Voy bien, sólo me falta cazar una pareja de elefantes para ganar.
Cuando despliego con un doble clic el mapa para comprobar qué lugares aún no exploré, comienza a llover. La leyenda LOSER titila en la pantalla. De repente siento como la lluvia moja mi cara.
―¡Este juego es lo máximo! ―exclamo.
Y me dispongo a intentarlo de nuevo pero el mouse se desvanece de entre mis dedos, le siguen el teclado y el monitor. Me quedo a oscuras. Tengo frío. Enseguida unos relámpagos lo iluminan todo y me descubro con el agua hasta la cintura. A la distancia avizoro al viejo sobre la cubierta del navío que se aleja.
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8 comentarios:

Verónica Ruscio dijo...

Cómo me gusta ese límite borroso entre el más acá y el más allá, entre la ficción y la realidad que está presente siempre en tus textos, Gabriel.

Definitivamente, sos un gran escritor.

Carlos de la Parra dijo...

Le imprimes una nueva connotación al hecho de perder.
En la vida real le sucede éste tipo de casos a personas que firman contratos.
Especialmente por vía telefónica.

Paz Monserrat Revillo dijo...

Qué buen relato , me ha encantado. ¡He notado el agua de lluvia en mis propias mejillas!

Pedro Sánchez Negreira dijo...

¡Formidable, Gabriel! Un micro de antología, sin duda.

Un saludo,

Gabriel Bevilaqua dijo...

Vero, que me vas a hacer poner colorao ;) Que yo con lo de “escritor” a secas ya estoy en las nubes. ¡Gracias!

Carlos, Paz y Pedro, gracias por sus amables comentarios.


Saludos cordiales

Puri dijo...

Cuando el juego traspasa sus barreras y entra en nuestra realidad, se corren cierto riesgos. Como hacer el trabajo sucio para que otro se lleve las ganancias... Buen micro, con diluvio real.
Un abrazo

Yolanda dijo...

Pues a mí, no sé por qué me ha recordado la película Jumanji, en la cual el juego traspasa la ficción.

Me ha gustado.

Saludos.

Gabriel Bevilaqua dijo...

¡Puri y Yolanda, gracias!

Saludos cordiales

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