sábado, 1 de agosto de 2009

Senderos que se bifurcan


Había tenido un buen pasar a su lado, sería ingrato negarlo, pero deseaba un compañero más tranquilo con quien terminar sus días. Ya no estaba para tanto ajetreo; ese ir y venir constante por medio mundo lo ha poblado de nostalgia. “Sé que el Conde lo entenderá —pensó— después de todo ¿qué ataúd puede seguirle el ritmo a un no muerto?”


Safe Creative #0907254167728

martes, 28 de julio de 2009

Manual para exterminar monstruos



Cuando tras descargarle las seis balas de plata Drácula se cebó en mi cuello, supe que me había confundido.




miércoles, 22 de julio de 2009

De terapias y sensibilidades


Amores, desencantos, alegrías, resentimientos… lo poblaban como una tormenta de recuerdos que hacían zozobrar su identidad. Al tanto del caso, el psicoanalista le había recomendado una regresión. Decenas de hombres, mujeres y niños se adueñaron de sus labios. Pronto el profesional cayó en el desconcierto al advertir que todas sus vidas pasadas eran coetáneas. El paciente, incapaz de revelarle su novel conversión, esbozó lo que parece una sonrisa: “Una cosa es evitar el sol, crucifijos y ajos —pensó—; pero otra, muy distinta, la de resignarme a puros amnésicos”.


jueves, 16 de julio de 2009

Materialismos




Era una cita a ciegas y aunque él no se reflejaba en el espejo, a ella no le importó. "Después de todo ¡es tan buen mozo!" —pensó—. "Además, si sus intenciones se limitan a lo meramente alimentario, yo, fiel a mis principios, desaparezco a través de la pared".





Imagen © Ghost Lie by Nykolai

viernes, 10 de julio de 2009

Contratiempos de una vampiresa



—¡Ah, no puede ser!, el vestido para la fiesta del Conde me queda chico. ¡Se acabó!, de aquí en adelante mi menú consistirá sólo de recién nacidos.



domingo, 5 de julio de 2009

Cuentas pendientes

Imagen © Alejandro Gelaz


Se despertó sobre un mar en rojo: la hipoteca vencida, los cheques en descubierto, el telegrama de despido… Se sentía como si le hubieran taladrado la cabeza. Oyó ruidos. La luz matinal le indicó que sería la mucama. Se apartó del escritorio y marchó, tambaleándose, hasta la cocina.


“No entiendo por qué se desmayó al verme, si tan sólo le pedí una aspirina y un vaso de agua”, se quejó el hombre, mientras hacía circular un dedo por el agujero en su sien.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...