viernes, 6 de diciembre de 2013

Páramo



A LA EDAD DE 83 AÑOS, Ezequiel Delgado está decidido a cometer un asesinato. Ignora de dónde le viene este oscuro deseo, pero sabe que no podrá descansar hasta que lo convierta en realidad. Para elegir a su víctima, ha hecho una lista de faltas, vicios y miserias; anotando junto a estos, según corresponda, el nombre de familiares y amigos de su misma generación. A la hora de sumar, el hermano de su esposa ostenta nueve puntos. El siguiente paso consiste en determinar el modus operandi del crimen. Por el reuma, descarta cualquier acción violenta. «Lo mejor será usar veneno —dice, y agrega entusiasmado—: Sí, veneno en el mate». Se levanta y llama por teléfono. Lo atiende la hija de su cuñado. Cuando le pide que le diga a Víctor que lo espera para compartir unos mates, la mujer lo insulta y corta. El viejo se queda pensativo, hasta que al fin se palmea la frente. «¡Mi cuñado se murió de un síncope el año pasado!», vocifera, al tiempo que una inquietud le recorre la piel como una serpiente. Vuelve a sentarse y repasa los nombres de sus otros candidatos. Pedro, Marta, Hilario… todos están muertos; incluso, Isabel, su esposa, que suma dos infidelidades, lo abandonó irreparablemente hace un par de semanas. Entonces, mientras se seca los ojos, se da cuenta de que ha incurrido en un pecado de omisión. Toma la lista y escribe —una y otra vez—: «Ezequiel Delgado». Sonríe. Y se va hasta la cocina para poner la pava a calentar.
Safe Creative #1310228815294


Hace exactamente un lustro nacía «El elefante funambulista». ¡¿Cómo ha crecido la criatura?!
   
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8 comentarios:

Paz Monserrat Revillo dijo...

Yo no lo vi nacer, Gabriel,lo conocí ya como un saludable adulto en la flor de la vida.Espero que sin ninguna intención de suicidarse con mate como tu protagonista.Enhorabuena por la criatura, hacedor.

Francisco Espada dijo...

¡Genial! Admiro tu capacidad narrativa.
Un abrazo.

Verónica Ruscio dijo...

Uno de esos textos que te dejan sin respiración. O de los que te dejan solo un poquito de aire, que apenas alcanza para decir: «¡Noooo!».

Qué genial, Gabriel.

Elise Reyna dijo...

Quedó muy bien Gabriel. Un hermoso texto.
Cariños

Gabriel Bevilaqua dijo...

«Hacedor», ¡qué hermosa palabra! ¡¡Gracias, Paz!! :) Y en cuanto a las intenciones, por ahora El elefante aspira decidida y seriamente a la vejez ;)

Francisco, Vero y Elise, gracias.


Saludos cordiales

Miguelángel Pegarz dijo...

Una vez "pillado" (me costó un poco esta vez) uno no puede por menos que quitarse el sombrero.

Miguel jiménez salvador dijo...

Si es que nos acordamos de las cosas siempre a última hora y luego pasa lo que pasa, je je.

Enhorabuena por el aniversario Gabriel.

Saludos.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias, Miguelángel. Lo importante es que al fin y al cabo lo has pillado; y ciertamente es un minicuento que puede resultar un poquito difícil, pero creo que esa dificultad se ve recompensada por la significación del mismo.

Gracias, Miguel.


Saludos domingueros

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