lunes, 30 de diciembre de 2013

Bugs



CUANDO KLAUS Y ANGÉLICA entraron por último al desván de la vieja casona abandonada, tampoco descubrieron nada raro. «¡Viste!, todas esas historias sobre fantasmas y seres fabulosos no eran más que desvaríos de gente ignorante», dijo el muchacho, algo desilusionado, en el preciso instante en que, desde una hendidura abierta fugazmente en el aire, surgía una esfera verde. Esta tendría unos dos metros de diámetro, palpitaba como un corazón y engullía los objetos —un baúl destartalado y un diccionario Larousse de sinónimos, entre otros— del espacio que la circundaba. En su interior, entre latido y latido, se podía ver un sinnúmero de máquinas, parecidas a calamares, moviéndose al unísono. Impertérrito, Klaus sacó su celular y comenzó a tomar fotografías; mientras Angélica, asida a su brazo, lo exhortaba a salir del desván. Veinte clics después, el joven atendió su pedido; y se dejó conducir, a toda prisa, hasta un par de cuadras del lugar. «¿Estás loco?», le dijo ella entonces, casi sin hálito. «Tengo que subir esto a internet —le dijo él, mirando las fotos, y agregó—: ¿Venís a mi casa?». Klaus nunca pudo entender por qué la muchacha le pegó una cachetada; pero se alegraba de ello, ya que tan molesto se había quedado con Angélica que, al colgar en sus cuentas de Facebook, Pinterest y Flickr las fotos, ni siquiera la mencionó. Como tampoco se la mencionó a su madre, ni antes ni después que esta se transformara, convulsiones mediante, en un agente de la Matrix.
Safe Creative #1312309703704

Tras cinco años de actividad casi ininterrumpida, «El elefante funambulista» se toma unas merecidas vacaciones. Volvemos a encontrarnos, si así lo desean, en marzo de 2014.
¡Y Feliz Año Nuevo para todos!
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6 comentarios:

Elisa dijo...

¡Interesante apuesta para un tema complicado!

Un abrazo, Gabriel, feliz año y buenas y merecidas vacaciones. ¡Hasta marzo!

Papeles sueltos, de Mónica Brasca dijo...

¡Felicidades, Gabriel! Que pases unas excelentes vacaciones.

Miguelángel Pegarz dijo...

Me vino a la cabeza el final con la esfera verde, peor muy bien llevado. Me gusto esa mezcla de cuento clásico y ciencia ficción.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Elisa, Feliz Año también para vos; y sobre todo que te sea pródigo en buenas historias. Abrazos.

Gracias, Mónica.

Gracias, Miguelángel. Y sí, es un cuento extraño; técnicamente trata de ser lo que algunos llaman «transmedia»; aunque no sé, no sé.


Saludos y un Feliz Año lleno de letras para todos.

Elise Reyna dijo...

Hola Gabriel, vine pfeocupada porque hace tiempo que no se nada de vos y me alegré de que solo se tratara de vacaciones. Un abrazo y hasta marzo

Gabriel Bevilaqua dijo...

Hola, Elise. Se imponía una pausa; espero en los próximos días (o semanas) poder retomar la actividad.

Abrazos

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