viernes, 1 de noviembre de 2013

Una cuestión de oído



TODAS LAS TARDES la muñeca le sirve el té a la niña, le ofrece unos bizcochitos que se ha encargado de hornear y le limpia la boca con servilletitas de papel. Luego la peina y le cuenta cómo le fue en la escuela y en el club, mientras la niña, sin chistar por los ocasionales tirones de pelo, le festeja cada una de sus peripecias.
Esta tarde, la mamá de la muñeca vuelve a irrumpir en la habitación con una niña nueva y, tras colocarla junto a la otra, le pregunta a cuál de las dos prefiere. Espera que finalmente su hija se desligue de aquella poco agraciada niña vieja. La muñeca camina alrededor de la niña nueva y se detiene a su espalda para pasarle el peine por la extraordinaria melena roja. «Parece, mi amor —dice la mujer—, que ya has elegido». Pero ante una queja, imperceptible para el oído humano, de la niña nueva, la muñeca torna a sentarse a la mesa y exclama: «Laurita, ¿quieres más té y bizcochos?». Entonces la madre alza por los cabellos a la niña nueva, la mira desconcertadamente, y se la lleva a la cocina susurrando platillos para la cena.
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6 comentarios:

Mayde Molina dijo...

Qué precioso, tu cuento-lección.
Me encantó que la muñeca se quedara con su niña vieja.

Echaba de menos venir a leerte, estuve un tiempo demasiado ausente...perdí mi dominio mujer de aire.Ahora estoy en blogspot con el mismo nombre. Esa es ahora, mi casita en el aire. Un abrazo gigante, Gabriel.

Eduardo Albarracín dijo...

Me gustó mucho la historia. La asocio con ese tipo de crianza donde las niñas reciben un trato de "muñeca" y no aprenden a desenvolverse en la vida frente a las dificultades que ello representa, son frágiles y víctimas permanentes, que al final se rompen sin dejar huellas. En contraposición con la sargentona que no sabe de dulzuras ni a la hora de hacer el amor. Felicitaciones!

Francisco Espada dijo...

A veces el mundo se vuelve de revés y son servidos los servidores. ¿Utopía?, ¿sueño?, ¿realidad? ¡Quién sabe!

Gabriel Bevilaqua dijo...

Hola, Mayde. Ya pasé por tu nueva casa en el aire, está muy bonita. Me alegra que sigas activa :) Abrazos.

Gracias, Eduardo; y bienvenido al Elefante.

Así es, Francisco: ¡quién sabe! Desde ya que el autor de este micro, no ;)


Saludos cordiales

Miguelángel Pegarz dijo...

Ojala fuese así, y ojalá mantuviéramos así la fidelidad y los afectos. Me gustó.

Gabriel Bevilaqua dijo...

:)

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