domingo, 22 de mayo de 2011

El ojeba

Alce



EL OJEBA, mamífero artiodáctilo similar al alce terrestre, es una de las especies más extrañas de Qoppa 47. Su carne se considera tan exquisita que un plato de la misma cuesta veinte mil criks, es decir, el equivalente a la paga de cinco años de un oficial de la flota estelar. Esto se debe a que los ojebas poseen una serie de cualidades que hacen prácticamente imposible su caza:


En primera instancia, jamás caen en una trampa.


En segunda, alertados del peligro por un finísimo oído, sus glándulas sudoríparas generan un olor nauseabundo que causa vómitos, mareos, y hasta desmayos.


En tercera, si la táctica anterior fracasa, el ojeba recurre a una serie de sonidos inaudibles de baja frecuencia ―recientemente descubiertos―, que escanean la mente del cazador, resultado de lo cual, éste contempla como el ojeba se transfigura en uno de sus progenitores, o en su esposa, o en un hijo…; en otras palabras, en su ser más querido. La perplejidad de los que han enfrentado esto es tal, que no sólo dejan escapar al ojeba, sino que además, no vuelven a intentar su caza. Sin embargo, cada tanto alguien aprieta el gatillo. Cabe acotar que entre estas personas se registra una tasa de suicidios del noventa y nueve por ciento.


Ezequiel Bevaqua, Crónicas de los confines de la República

(Ganimedes, 2187)



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10 comentarios:

Mónica Ortelli dijo...

Me encantó. Te ha quedado muy bien, con detalles de sci fi y ese descendiente que firma la crónica... Una prueba de que los genes de escritor subsistirán. :)
Original y amena.
Un abrazo, Gabriel.

Patricia Nasello dijo...

Gabriel Bevaqua, los ojebas, además y como es obvio, desciframos vuestra escritura.
Los días de la humanidad como especie dominante en el Universo están contados.

Qué encanto de lectura, Gabriel!!!
Un arazo

Verónica Ruscio dijo...

¡Me encantó! Perturbador, pero muy ecologista, ;-).

Sara Lew dijo...

Estupenda crónica futurista.
Un saludo.

Alma dijo...

Espero que tu apellido no evolucione, que me gusta mucho como es...por lo demás el cuento tiene tantas lecturas...y todas tan especiales...

Es fabuloso, Gabriel, felicidades

Yun Rodríguez dijo...

Qué maravilloso texto. Me invita a darle más licencias a la imaginación. Felicidades. Pd. Buena foto del perfil n_n

Gabriel Bevilaqua dijo...

Mónica, Patricia, Verónica y Sara, ¡muchas gracias!

Alma, entonces esperemos que el apellido se quede como está ;) Muchas gracias.

Yun, gracias por partida doble: por lo de las licencias a la imaginación y por lo de la foto :)


Saludos cordiales.

Pablo Gonz dijo...

Dibujas un mundo nuevo que a mí me resulta muy interesante. Eso, junto con tu prosa, configuran eso que se llama Literatura con mayúscula.
Un abrazo admirado,
PABLO GONZ
Sigo leyendo.

Claudia Sánchez dijo...

Al margen de lo estupendo del cuento, me encantan la esperanza de un Qoppa 47 y un Ganímedes habitables.
Me encantó Gabriel!
Saludos!

Gabriel Bevilaqua dijo...

Pablo, aunque la mayor parte de las veces naufrague en el intento, la proa siempre está puesta hacia las playas de la Literatura :)
Muchas gracias.

Claro, Claudia, al margen de la historia, el ambiente en sí mismo es positivo, como muy bien señalás.
Y, por supuesto, a mí me encanta que a vos te haya encantado ;)


Saludos cordiales.

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