lunes, 6 de agosto de 2012

Punto de llegada



I
El tren atraviesa suavemente el océano rubio del trigal. Una mujer, de mediana edad y aún guapa, duerme con la cabeza apoyada sobre mi hombro. Ignoro quién es ella. Ojalá este viaje durase para siempre, pienso y sonrío.
II
El tren atraviesa suavemente el océano rubio del trigal. Un hombre, de mediana edad y aún guapo, duerme con la cabeza apoyada sobre mi hombro. Ignoro quién es él. Ojalá este viaje durase para siempre, pienso y sonrío.
III
Cuando el vozarrón del guarda los despierta, el hombre y la mujer, sentados frente a frente, se miran y cada uno reconoce en el otro las huellas del sueño. Pudorosos, se evitan, y al recibir los boletos de vuelta, el guarda les informa que están próximos a llegar.
—¿A dónde? —preguntan en una sola voz como si aún no lo supiesen. 
—Al fin de la soledad —responde el guarda mientras se aleja.

Safe Creative #1208062076943

El presente texto ha recibido en el mes de julio próximo pasado una mención en el 2º Certamen de relato corto... para mesilla de noche que organiza el sitio Esta noche te cuento.
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12 comentarios:

David Moreno (No Comments) dijo...

Enhorabuena Gabriel. Me gusta mucho la forma y la manera de exponer como en un espejo ambas situaciones para al final llegar al destino, al fin de la soledad.

Un saludo indio
Mitakuye oyasin

Verónica Ruscio dijo...

Enternecedor. Me encantó. ¡Merecida mención, Gabriel!

Un comentario pequeño: creo que el adjetivo «espejado» no es tan necesario. Ya el hecho de que los personajes estén enfrentados da esa idea.

Un beso.

Yunuén Rodríguez dijo...

Oooh, nos pusimos románticos jeje. Bonito.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias, David.

Sí, Verónica, creo que tenés razón. De alguna manera espejado resulta redundante y he visto que ha confundido a algunos lectores (en la página del concurso); lo mejor será suprimirlo. Gracias por la observación, y cuando veas detalles como este, no dejés de mencionármelos: que siempre se nos escapan cosas (y si ves algo más complejo —y si querés— me escribís a mi correo). ¡Gracias!

Jeje, sólo un poquito Yunuén ;)


Saludos cordiales

Cortacuentos dijo...

Enhorabuena Gabriel. Me ha gustado mucho, principalmente debido a la original forma de narrarlo. Está muy bien, es diferente.

Es un placer aparecer entre los mencionados al lado de microrrelatistas como tú.

Una perta.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias, Cortacuentos; el placer es mutuo.

Saludos funambulescos

Aurora Ruá dijo...

Qué bonito, Gabriel, y qué romántico! Me gusta ese planteamiento doble y ese final común. Una mención más que merecida.

Gabriel Bevilaqua dijo...

¡Gracias, Aurora! Qué alegría verte por aquí y que te haya gustado el minicuento.

Abrazos

Eva Letzy dijo...

Me encantó!! Qué bien escribís! Me alegra haber encontrado tu blog.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias, Eva.

Saludos cordiales

Yolanda dijo...

Gabriel, emocionante tu narración, con esas meditaciones de los personajes haces que el lector quiera conocer el final con urgencia, un final por cierto, sorprendente.

Merecida mención. Felicidades.

Vengo del blog MIS HISTORIAS

microsyotrashistorias.blogspot

Gabriel Bevilaqua dijo...

Hola, Yolanda. Bienvenida al Elefante funambulista y muchas gracias, me alegra que te haya gustado esta mini.

Saludos cordiales

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