miércoles, 29 de agosto de 2012

Evitarás lo autobiográfico



Mi experiencia de profesor me enseñó que, en la mayoría de los casos, lo peor y más débil en la escritura de un estudiante era aquello que verdaderamente ocurrió. No quiero decir que la ficción no pueda tener cierto basamento autobiográfico. De hecho, mis libros lo tienen. Lo que quiero decir es que hay que tener en claro que uno está usando algo que le ocurrió para transformarlo en otra cosa, en ficción. El arte debe ser esencialmente selectivo, y la memoria no lo es cuando, especialmente se trata de invocar eventos traumáticos o trascendentales de nuestras vidas. Yo sugiero que si uno ha tenido un accidente de auto lo convierta en un accidente de avión o tren para así asumir la responsabilidad de inventar algo nuevo a partir de lo ocurrido. Lo verídico de lo que me pudo haber ocurrido no tiene ninguna importancia en lo que hace a lo estrictamente narrativo. Creo que la mayoría de la ficción estrictamente autobiográfica está bajo el yugo de lo mucho que significan para nosotros nuestras desgracias. En nuestra narrativa, la infelicidad es un rasgo de indulgencia. Lo que no quiere decir que no deban utilizarse las sensaciones viscerales, táctiles y físicas más cercanas a la propia experiencia. Todos los buenos escritores las utilizan. No hay que sentirse obligado a decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, porque, bueno, uno escribe ficción después de todo.
Del Decálogo de mandamientos irrenunciables, 9º mandamiento
—compilado por Rodrigo Fresán—.

6 comentarios:

Petra Acero dijo...

"Uno escribe ficción después de todo" me parece un mandamiento muy importante. Además, las experiencias bien enmascaradas, edulcoradas, difuminadas o envasadas en figuritas fantásticas, resultan ricas y creíbles.
Gabriel, un excelente 9º mandamiento para recordar y cumplir. Gracias por traerlo a tu blog.

Besos.

Yunuén Rodríguez dijo...

El problema, creo, es la incapacidad del escritor para plasmar esa compleja realidad, que como dicen, "siempre supera la ficción".

Francisco Espada dijo...

Creo que la ficción preside todos los escritos, también los autobiográficos. ¿Quién no omite o destaca el perfil que más le favorece? La selección, aun pretendiendo ceñirse a los hechos, no es otra cosa que una pose en la que aparecer como.
Saludos.

Enmascarado dijo...

Yo creo Gabriel, que tiene toda la razón, pero a pesar de ello es una tendencia natural, la de ver algo con la propia mirada.
Hay escritores y fantásticos cuentistas con la suficiente creatividad para no necesitar contar la realidad. Tal vez somos los mediocres y aficionados los que ante la falta de inspiración, tendemos a articular vivencias.
Me gustó tu entrada, me gustaría conocer el resto de los mandamientos del tratado.

Un abrazo

Laura dijo...

Como muchas veces pienso cuando entro a tu blog....¡qué buena recopilación de cuestiones interesantes nos trae Gabriel siempre!.

Me parece de sumo interés esa advertencia de "transformar lo vivido en otro hecho que mantenga cierta coherencia con lo recordado ...pero que atraviese la línea de la ficción sin miedo".

Sí, lo creo así. A veces cuando me apoyo en un hecho ocurrido : releo lo escrito y me pregunto qué parte de la verdad escribí. Especialmente me ocurre esto en los relatos más largos, porque en los micros absolutamente todo me parece ficción.

Un beso para tí, y muchas gracias por compartir tantas entradas interesantes junto con tus micros.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Petra, Yunuén, Francisco y Laura, gracias por pasar.

Enmascarado, no estaba seguro de publicar el decálogo completo porque es un poco largo, pero, aunque se repita con este post, más adelante lo voy a publicar entero.


Saludos cordiales

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