lunes, 26 de julio de 2010

Póquer de Reinas



«Las ideas para los micros en general las encuentro trabajando. No creo en la "inspiración", aunque tengo muchos momentos de percepción donde de pronto me encuentro siendo espectadora o protagonista de una escena interesante. A veces siento que me desdoblo y miro desde afuera, como un narrador omnisciente. Entonces leo ese fragmento de la realidad y empiezo a tejer asociaciones. Puede ser algo que veo o que escucho, pero inmediatamente se me ocurre un juego de palabras en torno a eso, o trato de invertir la mirada. Lo que me queda es en definitiva una idea para empezar a trabajar. Focalizo en la cadencia del lenguaje y en las omisiones, trato de que el relato se entienda y quede redondo. A veces algo me hace ruido pero no me doy cuenta de cuál es el problema y necesito dejar el cuento en terapia intensiva unos días para descubrirlo. Al contrario de lo que se piensa, es muy difícil escribir Microficción. Uno puede pasar semanas y meses dándole vueltas a un puñado de palabras. En realidad dicen que los textos nunca están listos, pero bueno, al menos se trata de llegar a una versión aceptable».


Sandra Bianchi


«Con el adiestramiento necesario, leer microrrelatos se convierte en un hábito insoslayable. Suelen esconderse en los rostros de los transeúntes, en los de los pasajeros de los trenes, en las muchedumbres que se manifiestan, en las fotografías de prensa, en los cuadros de las exposiciones, en los libros de historia y en los de poemas. Cuando se logra capturar alguno hay que evitar disecarlo o perforar su cuerpo grácil con un alfiler que lo inmovilice; para que conserven su hálito, el escritor aficionado aprenderá de los maestros, los que fueron y son capaces de ofrecérnoslos frescos, palpitantes, capaces de destilar humor, emoción, revelaciones. La realidad, que hoy día desconfía de estructuras literarias complejas y artificiales, está presente en ellos tal como es, fragmentaria, polimórfica, dotada de perspectivas contradictorias y complementarias, enriquecida por infinitos puntos de vista; escribimos microrrelatos para no traicionarla. Y en pos de esta fidelidad decidirá el autor en cada caso si debe abrir puertas a lo íntimo o a lo desconocido; si utiliza la sorpresa para hacerse, y con él al lector, sensible al misterio o a la aventura de lo cotidiano; si prefiere golpear las conciencias o dar al receptor un toque en el hombro que lo vincule al instante gozoso de la lectura».


Elisa de Armas, Poética


«Podríamos pensar que el minicuento no es tan nuevo como para ser un género en formación y que textos muy breves han existido desde los orígenes de la literatura. Pero debemos estar claros que el minicuento no es simplemente un tipo de cuento muy breve sino que es un cuento muy breve que se interrelaciona paródica y humorísticamente con otros géneros y que utiliza estas interrelaciones genéricas como estrategias narrativas. Estas características lo desvinculan de la narrativa simplemente muy breve y se dan solamente en los minicuentos de este siglo, especialmente de los ‘20 en adelante».


Violeta Rojo


«Cuando empiezo a signar el papel —porque siempre he escrito manuscritos que después van al computador— parto de una imagen, no sé cómo va a desarrollarse la historia, ni cómo va a ser el final. Hace años cuando leí el texto de Cortázar, Del cuento breve y sus alrededores, me sorprendí al encontrar la imagen de la madeja en la creación de sus cuentos, de igual forma, siento como si tuviera una madeja de hilo adentro y empiezo a tirar de la punta, en ocasiones sale limpia y pareja, pero también a veces sale con nudos y enredos que tengo la paciencia de desenredar o cuando veo que es imposible, simplemente, recorto la hebra y empiezo otra historia. No se trata de una escritura automática, porque hay momentos en que me detengo para observar hacia dónde se dirige la historia, generalmente cuando veo que se desboca entre ramas o retóricas inútiles. A veces, antes de concluir, se me aparece o adelanta el final, entonces, redondeo el cuento y lo demás es labor de limpieza.


Generalmente, el relato conserva su primera tensión, la historia no cambia. Dentro de mi estructura mental y afectiva, al escribir las ficciones, no planeo de antemano esquemas narrativos. La historia misma se va tejiendo y busca su propia estructura, su propio lenguaje. Confieso que desde que conocí los relatos breves y las minificciones, me han atraído poderosamente por su síntesis y su fuerza evocadora, los concibo como agujeros negros: pequeños espacio-textos que guardan muchísima energía-sentido en su interior.


Los textos que escribo, sean poemas, cuentos, artículos, cartas, pasan primero que todo por el tamiz de mi oído, los leo oralmente, porque el ritmo, la musicalidad interna de las expresiones creativas, en especial, en la música y el cine son una especie de brújula que marca equilibrio y el sentido de las cosas».


Nana Rodríguez Romero


Arte © José Luis Muñoz, Reina de Corazones


9 comentarios:

Susan dijo...

Primera en pasar por la cuerda esta vez (si nadie me adelanta mientras escribo).

Todas grandes reflexiones, sin duda. Nada que discutir.

Aún no te lo dije pero, me gusta mucho tu nuevo interfaz, de algún modo consigue definir este lugar :]

Un saludo!

Víctor dijo...

Interesantes opiniones, Gabriel. Y ahora entiendo el título, ahora entiendo quiénes son esas reinas.

Un abrazo.

Martín dijo...

Tú lo has dicho: Son unas reinas.
Un saludo

Palabras como nubes dijo...

Apuesto a este póquer, Gabriel, sin dudar :)

Abrazo
Jeve.

Gloria dijo...

Excelentes opiniones de estas reinas con las que, en parte me identifico, y en otros aspectos, descubro cuánto debo aprender...!!!
Abrazos.

josé manuel ortiz soto dijo...

Cuatro diferentes e interesantes acercamientos a la escritura. No tengo la menor duda de que ese asunto de musas e inspiración es resultado de una relación muy particular entre el autor y su obra.

Saludos, Gabriel.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Sí, Susan, ¡has sido la primera en comentar! :) Me alegre que te guste el nuevo look del elefante.

Víctor, Matín, Jeve, Gloria: gracias por pasar.

José, estamos de acuerdo: siempre es un acercamiento muy personal; por eso mismo resulta tan interesante conocer cómo y desde dónde lo realizan diferentes escritores.


Saludos cordiales.

Elisa dijo...

Gabriel, me dejaste sin palabras, por la compañía, por el título y por ese maravilloso cuadro de José Luis Muñoz (que no estaba en la exposición que visité). Gracias.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Elisa, gracias a ti por tus letras y tu amistad (aunque sea virtual).

Saludos funambulescos.

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