domingo, 16 de abril de 2017

El precio



LAS PUERTAS y ventanas de la casa están abiertas de par en par. Los muebles lucen impecables, la mesa está puesta, el hogar encendido. Pero nadie responde a nuestras voces. Nieva y un viento helado se levanta.
—¡Entremos! —le digo a Paula.
Atravesamos el umbral y un golpe de viento cierra puertas y ventanas.
—¿Qué habrá pasado con los dueños de la casa? —me pregunta, y se queda con la mirada absorta en el fuego.
—No lo sé —respondo, y le señalo seducido los manjares sobre la mesa.
Como y bebo bestialmente. Paula me observa angustiada sin probar bocado.
—¡Marchémonos! —exclama de pronto, la mirada vuelta al fuego.
—¿Estás loca, mujer? —le grito desconociéndome, y agitando la copa furiosamente, ordeno—: ¡Más vino!
Paula toma la jarra, finge que me va a servir, pero corre hacia el hogar y la vierte sobre el fuego. De golpe, todas las puertas y ventanas se abren. Con pavor observo que los muebles están derruidos, la mesa vacía, el hogar colmado de cenizas sin tiempo.
Y caen los últimos copos de nieve y el viento cesa.
Ella me toma de la mano y me conduce fuera de la casa. Mientras recobro el aliento, siento cómo la mano de Paula se hace cada vez más blanda, y cuando la casa desaparece, me hallo aferrado a un recuerdo y al aire.
.

5 comentarios:

Ángeles dijo...

Cuando no se conocen las claves de lo fantástico pasa lo que le ha pasado a tu personaje: que se cae en sus trampas sin sospechar siquiera.

Y tú recuperas esas claves con mucho tino, para regocijo de quienes nos sentimos a gusto en estas atmósferas.

Sara dijo...

No sé por qué siempre trato de darle un sentido a tus escritos si la mayoría de las veces no lo tiene:)

He visto en la casa una metáfora y un paralelismo. Al igual que la casa se hace cenizas, así se desvanece el amor entre ellos dos.

Eh, que aunque yo no sea capaz de encontrarle el sentido lógico a lo que dices, lo dices de maravilla, Éste es un caso más.

Saludos, Gabriel.

José A. García dijo...

Haberle hecho caso en un primer momento... Sordo ha nacido, sordo morirá.

Saludos,

J.

Hola, me llamo Julio David dijo...

Entiendo a esta historia como una metáfora. Una que duele. Una aplastante.

Saludos y saludes.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias, Ángeles. Un lector feliz siempre hace feliz a este juntaletras ;)

Gracias, Sara. La búsqueda de sentido, en casi todos los órdenes, siempre nos moviliza, claro. En cuanto a decirlo de maravilla, no sé si es tan así, pero al menos se trata; ya que la forma de contar en tan importante como lo que se cuenta.

Y qué se le va a hacer, José, la gente —y algunos personajes— son así.

Gracias, Julio.


Saludos cordiales

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