viernes, 24 de junio de 2011

El sentido de escribir un cuento...

Raluca Deca, Meltdown


...según Agustín Monsreal.


¿Qué sentido tiene escribir o crear una microficción? ¿Obedece acaso a la premura de estos tiempos?


Escribir un cuento, un microrrelato o una minificción cambia para mejor el sentido de la vida, lo resignifica, le da nuevos valores y razones de ser, en cuanto que descubre posibilidades infinitas al quehacer cotidiano y acciona de una manera más honda y más lúdica la inteligencia, la sensibilidad, la imaginación, y las pone al servicio del acto creador, que es una de las formas más ciertas de la felicidad. Por esto, no creo que obedezca a la premura de los tiempos sino más bien a nuestra propia necesidad humana de volver al mundo un lugar más habitable, más hecho a la medida de las pasiones que nos doblegan o nos engrandecen el alma. Por otra parte, hay que recordar que “El telescopio empequeñece el universo, es el microscopio el que lo agranda”.


Foto © Raluca Deca, Meltdown

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11 comentarios:

MJ dijo...

Estoy de acuerdo, el acto creador nos produce una sensación de felicidad incuestionable.
La minificción es un deseo, por parte del autor, de transformar la realidad.

Abrazos.

Patricia Nasello dijo...

Gracias, Gabriel. Lo conservo.

Adivín Serafín dijo...

Escribir es como cerrar los ojos y ver todo aquello que te rodea sin estar.

Blogsaludos

Pablo Gonz dijo...

Un texto muy atinado. Sin duda, escribir un microrrelato es hacer arte. Con todo lo que ello conlleva. Me ha impresionado eso de "el acto creador, una de las formas más ciertas de la felicidad".
Un fuerte abrazo,
PABLO GONZ

Gabriel Bevilaqua dijo...

MJ, Patricia, Adivín y Pablo, me alegra que les haya gustado esta cita.

Saludos cordiales.

Kum* dijo...

Buena pregunta... buena entrada. Supongo que cada una/o tendrá su respuesta.

Todo acto creativo es, entre otras cosas, el resultado de un deseo de generar una respuesta, una reacción. Es comunicación, es compartir. Es, también, un acto de vanidad... Es muchas cosas.

Buena entrada.

Besos meditativos.

Gabriel Bevilaqua dijo...

El escribir o cualquier otra manifestación artística pueden y de hecho tienen muchas motivaciones, todas resultan válidas en cuánto movilizan hacia la creatividad y el aprendizaje.

A propósito, Kum, creo que es la primera vez que pasas por aquí o, al menos, que dejas huella; por tanto: ¡bienvenido al Elefante!

Saludos.

Anónimo dijo...

Hola Gabriel:
Soy el "Señor Ruiz". Mi nombre es Felipe Huerta y he ganado ya en anteriores ocasiones en Las Historias (primer lugar y menciones) bajo diferrentes pseudónimos. Esta vez fue el "risueño ruiseñor" quien en un sueño me escogió el nombre de ese señor Ruiz...jajajaja
¡Todo un honor compartir un premio contigo! Tus minificciones me parecen MUY buenas. Te lo había dicho antes y lo digo de nuevo ahora (Todo eso es para que me presentes a la azafata de tu cuento jajajaja). Es broma, me encantan tus minificciones. Felicidades nuevamente
FHH

Gabriel Bevilaqua dijo...

Hola, Felipe. No sabía que eras el “Señor Ruiz”. He leído muchos de tus textos en lo de Alberto, ahora me viene a la mente el de los hermanos siameses. Tus textos son muy singulares y de imaginación desbordante, tienen pegada. Este me gustó especialmente, es una joyita. Y sí, recuerdo que ya habías pasado por aquí, y que me habías dicho que te gustaban mis micros: ¡muchas gracias! Eso sí, la azafata de todos modos no pienso presentártela, jeje ;)

Saludos.

Belkys dijo...

Lo ha dicho mucho narrador: el arte de escribir nos permite exorcizar demonios.
También los ángeles empluman cuando no es el ego quien dispone un texto envanecido. Te sigo hace mucho, pero tardé en regresar, volveré a menudo porque siempre llaman las palabras

Gabriel Bevilaqua dijo...

Hola Belkys, bienvenida al Elefante, al menos formalmente, ahora que has dejado huella.

Saludos.

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