lunes, 26 de abril de 2010

El arte de las caricias



EL EMPERADOR soñó que caminaba por un bosque en flor cuando un tigre le salió al paso.


—Su Majestad —le dijo— tu ministro preferido, Li Po, es un conspirador; y mañana desencadenará vuestro fin.


Sin perturbarse, el Emperador le espetó:


—¿Y cómo piensa consumar tal ignominia?


—Dirá que te ha preparado una sorpresa; acto seguido, mandará traer a dos tigres ante vos, uno de ellos, un servidor. Con donaire, el ministro acariciará mi lomo y os invitará a que hagáis lo propio con el otro…


Al día siguiente, el Emperador le dijo a su ministro:


—Estoy preocupado por vos: anoche soñé que al acariciar a uno de estos tigres sucumbíais a sus garras.


Los ojos del ministro parecieron caer en un abismo. Como hombre supersticioso, juzgó aquello una señal y optó por mudar de tigre. Tras un descomunal zarpazo, cayó sin vida al suelo. Los guardias dieron cuenta de la fiera y cuando se disponían a hacer lo mismo con su congénere, el Emperador los detuvo, se acercó al animal y lo acarició largamente.


Safe Creative #1002135511740

Foto © Heidi Wittwer


16 comentarios:

Gabriel Bevilaqua dijo...

El presente minicuento constituye la entrada número ¡100! de este Elefante funambulista :) …y la cosa —creo y espero— recién comienza ;)

Metalsaurio dijo...

Enhorabuena, Elefante! :) y a seguir por el mismo buen camino!

Respecto al final del relato...nos tenías acostumbrados a un giro más espectacular: daba por hecho que también se comerían al Emperador o que le pasaría algo malo al tigre protagonista. Aunque ahora que lo pienso, la ausencia del final dramático ya es una sorpresa, jeje!

Un abrazo.

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Gabriel, primero y principal ¡Felicitaciones por las 100 entradas! (hay que llegar eh... y con calidad, además).

En cuanto al relato, me gustó mucho la idea. Creo que sí, sale un poco de tu estilo. Por la longitud y por el rebusque, supongo, pero no le sienta mal, para nada. Además, es huella bastante característica del reino animal..

Cariños!!!

No Comments dijo...

Enhorabuena por tus 100 entradas! Seguro que vienen muchas más.

Me gustó el relato.

Un saludo indio

Baizabal dijo...

Pues que salgan otras 100

Me ha gustado el cuento, la sorpresa la encuentro en el modo de narrar. Qué buena cadencia.

Virginia Vadillo dijo...

Me ha gustado mucho esta fábula, muy diferente a lo que escribes habitualmente. Me encantan los cuentos que son cuentos, jeje. Si me hubieras dicho que es una historia tradicional india, me lo habría creido :)
Además, la foto es genial!
Feliz cumple-post!!
Un beso!

Gabriel Bevilaqua dijo...

Metalsaurio, Sol, muchas gracias. En cuanto al texto en parte es diferente porque se trata de un minicuento no de un microrrelato, que son los que con más frecuencia publico. Con respecto al final, es cierto, no es tan dramático (sí para el ministro, jeje) pero esa era la idea, terminarlo mansamente como la caricia del Emperador a su salvador.

Gracias, No Comments; esperemos que así sea :)

Baizabal, gracias, especialmente por lo de la cadencia.

Virginia, a mí también me encantan los cuentos que son cuentos ;) Gracias por lo de la credulidad: la idea también era en parte recrear ese ambiente de fábula orientalista, parece que lo conseguí :)
Con respecto a lo diferente es que no hay que estancarse en un modo ni en una forma de hacer y concluir las historias; soy de la creencia que —sin apuro— hay que ir variando, probando nuevas maneras.

Saludos cordiales a tan generosos comentaristas

Gloria dijo...

Gabriel me encantó tu minicuento, sobre todo por ese tinte de astucia del Emperador.
Un fuerte abrazo.

Esteban Dublín dijo...

Excelente. Realmente maravilloso.

sedemiuqse dijo...

Mis felicitaciones. Te dejo una suave caricia.

Besos y amor
je

mis largos pies dijo...

Te leo desde hace un poco. Enhorabuena por los blogs. Yo me atrevo hoy a blogearme/desnudarme. Gracias por el empujón, aunque no sabías que lo hacías!!

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gloria, Esteban y Sedemiuqse, muchas gracias.

Mis largos pies, gracias y bienvenida. Me alegra que la lectura de esta bitácora de alguna forma te haya animado a abrir la tuya :)

Saludos cordiales.

Elisa dijo...

¿No te había felicitado? Juraría que sí, me imagino que pasó algo cuando estaba escribiendo el comentario que impidió que le diera al botón (a veces tengo problemas con Mozilla y sus ventanas), menos mal que me he dado cuenta a tiempo. Espero acompañarte, por lo menos, hasta que llegues a las mil.
Un abrazo.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Elisa, ¡muchas gracias! Yo, encantadísimo de contar con tu compañía aunque sólo sea hasta las mil ;)

Otro abrazo.

Mayde Molina dijo...

Bonita historia, me gusta mucho el desenlace; el emperador acariciando al tigre y el ministro vencido en su propia trampa... Es bien linda la imagen que pusiste.
abrazos y muchos triunfos!

Gabriel Bevilaqua dijo...

¡Muchas gracias Mayde, y bienvenida al Elefante!

Saludos.

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