miércoles, 16 de enero de 2013

Antes del campeonato mundial de pajaritas



NOS conocimos en el hotel. Me reveló que gracias a numerosos años de perfeccionamiento era capaz de hacer un ave Fénix. Como no vio asombro en mí, sacó una hoja y, mediante precisos y estudiados pliegues, respaldó sus palabras. «No está mal», le iba a decir más por cortesía que otra cosa, cuando el ave, sin intervención alguna de su parte, ardió en coloridas y fulgurantes llamas. Luego, como era de esperarse, renació de sus cenizas. Sentí que me apartaban impunemente de mi sueño.
―¿Y lo suyo? ―dijo con cierto desdén en la mirada.
―¿Me concede una hoja? ―respondí.
Y tras precisos y estudiados pliegues, le solicité al tigre que me devolviera la ilusión.
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17 comentarios:

Rubén Pesquera Roa dijo...

Un fénix en origami... Original.

Francisco Espada dijo...

Moraleja: no presumas; siempre encontrarás a uno que es más listo que tú.
Saludos

Petra Acero dijo...

Es lógico que por ilusión hiciera lo que hizo, pues la ilusión es lo último que se pierde... (aunque se tenga que matar por ello:)

Besoss, Gabriel

Amparo M.A.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias, Rubén. Y bienvenido al Elefante.

Jeje, así es Francisco.

Hola, Petra. Y la verdad es que no están los tiempos para dejar escapar las ilusiones ;)


Saludos cordiales

Paz Monserrat Revillo dijo...

¡Una cadena trófica de papel muy imaginativa!.Y veo que la ambición por el premio no respeta ni a los papiroflexistas, aunque supongo que este tipo de concursos ya solo deben existir en la imaginación de los cuentistas ¿no? Un relato muy original. Saludos

Elisa dijo...

Menudo estropicio le va a hacer el tigre. La competencia es feroz en cualquier actividad humana.

Alma de Adra dijo...

¡Que bonito! Me recordó el duelo entre Zeuxis y Parrasios :)

Un abrazo, Gabriel

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias, Paz. Y bienvenida al Elefante. Me alegra que te haya gustado :)

Lo que pasa, Elisa, ¡es que no se vale competir con animales míticos!… ;)

Gracias, Alma. Debí buscar los nombres pero apenas leí la primera línea recordé la historia de los dos pintores. Me asombró entonces y me vuelve a asombrar. El texto de Plinio es un auténtico microrrelato.


Saludos funambulescos

Susana Camps dijo...

Me ha gustado mucho esta superación de la fantasía. Un relato que se acerca a los microrrelatos más clásicos y evocativos, limpio y eficaz. Y con magia en el aire, al final.
Abrazos

Yolanda dijo...

Genial ese juego que envuelve al lector en este despliegue de imaginación tan bien hilado.

Saludos.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias, Susana. A mí me ha gustado eso de “esta superación de la fantasía” :)

Gracias también a ti, Yolanda. Mientras se pueda en El elefante mantendremos las velas de la imaginación desplegadas… ;)


Saludos domingueros

Esteban Dublín dijo...

Hace mucho tiempo no pasaba por aquí. Y observo que la delicadeza narrativa sigue intacta.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias, Esteban :)

Saludos cordiales

Miguelángel Flores dijo...

Tuve que leerlo dos veces, hasta que volví al título. Hombre, quedó claro, un tigre es mucho mejor que un ave, por muy Fénix que sea.

Un abrazo.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Sí, Miguelángel, este micro pertenece al grupo de aquellos donde el título es muy importante para su comprensión.

Saludos cordiales

Ceciely dijo...

Hola Gabriel, he pasado por tu blog y me ha atrapado con sus micro relatos…muy imaginativos y de calidad. Me encantó el ave Fénix, es una pintura?
…no siempre el primero gana.
Regresaré, tienes un blog muy interesante.
Saludos desde Quebec.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Bienvenida al Elefante, Ceciely. Me alegra que te hayan gustado mis microrrelatos. En cuanto a la ilustración, al final del post hay un link hacia la página de la autora en Deviantart. Si no me equivoco ha usado una técnica de pintura digital.

Saludos cordiales

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