martes, 7 de abril de 2009

Inoportuno

En medio del bosque, sobre una piedra de cristal la encontraron.

—Jamás había sido bendecido por la visión de una criatura tan hermosa; ¿será, descuido de Dios, víctima de alguna clase de maleficio? —dijo el joven príncipe.

—He oído, mi Señor, que de ser ese el caso, un beso de alguien como vos es capaz de obrar milagros —le respondió su fiel escudero.

Entonces el joven príncipe, ya desnuda del reluciente yelmo la cabeza, se sentó junto a la beldad para unir sosegadamente sus labios a los de ésta, quien al despertarse, atinó a decirle:

—No puedo creer semejante bellaquería, Caballero; ¡despertarme en medio de tan hermoso sueño! —Y, tras darle la espalda, volvió a dormir.


8 comentarios:

Metalsaurio dijo...

Aprovecharse de una joven dormida...malvado príncipe y malvados derechos que se atribuye! :)

MauVenom dijo...

Mucho más cercano a la realidad su cuento señor Bevilaqua

habrá beso que valga el despertar de un sueño?

lo habrá?

Gabriel Bevilaqua dijo...

Jaja, cierto Metalsaurio.

Hola MauVenom, bienvenido a mi espacio. Con respecto a si habrá un beso que valiese tanto como para despertar de un sueño, por lo menos, para nuestra soñadora, no.

Saludos.

Malalua dijo...

¡qué bonitooooooooooooo! Muy buen final alternativo ^^

Virginia Vadillo dijo...

Si es que es verdad!! Si está durmiendo... pa qué la despiertas, príncipe pesao!! jejeje... yo también tengo muy mal despertar ;)

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias Malalua, que bueno que te haya gustado.

Virginia jamás hubiera pensado que tuvieras mal despertar :( pero a las Princesas siempre se les ha de tolerar todo ;)

Saludos a ambas y tan buenas escritoras.

mickname dijo...

jejeje, me encantó

ya conoceis la parabola de los dones no?

q suerte tienen algunas.

Gabriel Bevilaqua dijo...

¡Gracias mickname! Siempre es un placer que guste lo que uno garabatea.

Saludos.

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