viernes, 22 de enero de 2016

Vuelos



EL MAGO contempla el acto de la trapecista una vez más. Hace meses, desde que él se unió al circo y la vio volar como un pájaro de trapecio en trapecio, que la ama. Pero nunca se ha atrevido a confesárselo. Esta noche, sin embargo, lleva un hatillo de fósforos en su manga que, apenas ella termine su acto, transmutará en un ramo de ruborizadas rosas blancas. Y mientras piensa en lo tonto que ha sido por esa manera tan suya de dilatar las cosas, un relámpago de sombras le atraviesa el alma… La trapecista se ha demorado en ganar el aire una fracción de segundo, lo suficiente para caer hacia aquel abismo sin red que ha devuelto el público a las gradas. Entonces el mago apresura unas palabras ininteligibles. Y en el preciso instante en que las manos de la trapecista no alcanzan a las de su partenaire, la mujer vuela tan lejos inaugurando sus alas de paloma, que ni con el auxilio de mil galeras, él jamás podrá hallarla.
Safe Creative #1601226310387

El presente texto ha recibido una mención y posterior accésit por voto popular entre los micros mencionados en la sexta propuesta anual del V Certamen de relato corto para mesilla de noche que organiza el sitio Esta noche te cuento.
.Linda

4 comentarios:

Purificacion Menaya dijo...

ES un relato precioso, Gabriel, solo un mago de las palbras como tú nos puede crear una ilusión así. Merecida mención, un abrazo!

Gabriel Bevilaqua dijo...

¡Gracias, Puri! Toda la literatura es una ilusión -o una aspiración a la misma-, por tanto, si dicha ilusión funciona, ¿qué más se puede pedir?

Saludos funambulescos

Miguel Ángel Pegarz dijo...

Sólo puedo aplaudir ante este espectáculo narrativo.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias, Miguel Ángel.

Saludos cordiales

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