lunes, 28 de mayo de 2012

El texto mandamiento



El microrrelato casi se parece a la nada: revela algo que no se ve y se define sobre todo por lo que no dice. Parece un imposible y, sin embargo, existe. ¿Cómo hacerlo? Toda instrucción parece ridícula, puesto que sólo vale aquel relato necesario, aquel que nace de la propia necesidad de ser escrito. No sirve sólo que el escritor quiera escribirlo. El microrrelato, para ser, para existir, ha de querer él mismo ser escrito. El escritor, víctima como artista de un síndrome que podríamos denominar “extrañamiento vinculante” respecto a la desencajada realidad, introduce un foco de potente luz por las junturas mal resueltas de ésta. Y se asombra, y sufre y ríe y llora por lo que su ojo compasivo y herido ve, por lo que, quiera o no quiera, ve e intuye y otros, más afanados en cuestiones más prácticas y por tanto más remuneradas, ni ven ni intuyen. Y para resistir la visión, se aferra a esa fe ciega en la palabra que le hace cumplir a rajatabla el texto mandamiento: “Escrivivirás”, y busca la palabra salvadora, la palabra despojada, y aún la depura más y le quita todo lo que le sobra, sin que nada falte, hasta que no quede sino la esencia, esa epifanía reveladora, única manera posible en que esa historia, como el poema, podía ser contada a ese lector necesario, cómplice y amoroso que espera.
Carmela Greciet
De Ciempiés. Los microrrelatos de Quimera (2005)
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8 comentarios:

Marilyn Recio dijo...

Estupenda definicion de lo indefinible, El microrrelato. Un placer llegr hasta aqui y leerte.
Pronto regreso.

http://cuentosdensueno.blogspot.com
http://a212grados.blogspot.com

Francisco Espada dijo...

Me ha hecho recordar el soneto de Lope de Vega: "Un soneto me manda hacer Violante". Describes el microrrelato al tiempo que lo escribes. ¡Enhorabuena!

Petra Acero dijo...

la esencia, el núcleo. Llegar a la mínima expresión, al microrrelato. Un magnífica definición.

Un beso.

La Abela dijo...

¡Buenisimno! y encima va la chica y se inventa una nueva palabra, o un nuevo mandamiento. Me ha enganchado, en este mundo de los blog algo tiene que ser muy bueno para que te pares a releer, que es lo que yo he hecho.

Yunuén Rodríguez dijo...

Uno de los más románticos que nos has compartido. Saludos.

Sergio Cossa dijo...

Justo lo que siento cuando escribo algunos textos. Los que no me despiertan la sensación de que estoy "escriviviendo", se quedan a un costado a la espera de mejores días.
Hermosa definición.
¡Saludos, Gabriel!

Laura dijo...

¡Qué bueno lo de "Escriviviendo"! y ese síndrome de extrañamiento vinculante que a veces me pierde ...

Es al lector : necesario, cómplice y amoroso a quien no acabo de encontrar tan definido. ¿Hay lectores que sólo leen microrrelatos?. ;)

Un abrazo Gabriel, como siempre un placer acudir a tus entresijos de bellezas literarias.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Bienvenida al Elefante, Merilyn. Me alegra que te guste mi espacio :)

Francisco, el texto es de Carmela Greciet, una interesante micorrelatista española, y está tomado del libro Ciempiés. Los microrrelatos de la quimera, donde los textos de cada uno de los autores antologados está precedido por una poética, reflexión o decálogo del microrrelato.

En efecto, Petra, es una interesante poética.

La abela, hay cosas muy buenas en la blogosfera (y no lo digo por mi espacio), sólo hay que buscarlas o dejarse encontrar por ellas ;)

Sí, es cierto, Yunuén.

Sí, Sergio, creo que eso de escrivivirás ha sido un hallazgo de la autora.

Bueno, Laura, si bien es cierto que los microrrelatos exigen un lector “atento”; no lo es menos que mucha gente se ha enganchado fundamentalmente a través de la red a leer textos cortos. Aunque yo no considero que esa sea la causa del actual boom (que viene de un largo proceso), sí creo que es parte de la leña que alimenta este fuego ;)


Saludos cordiales

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